Lo que para muchos fue apenas un pasatiempo de la infancia, una piedra plana y un lago calmo para matar el tiempo, ahora se transforma en deporte oficial en la Patagonia. El próximo 14 de febrero, Bariloche será sede del Primer Campeonato de Sapito Patagonia, un certamen que busca premiar la destreza, la técnica y la precisión, pero que también rescata una costumbre tan antigua como universal.
El evento, organizado por Cerveza Patagonia, no surge de la nada. Se inscribe en una tendencia mundial que crece en países con grandes espejos de agua como Escocia y Estados Unidos, donde el lanzamiento de piedras ya cuenta con reglas, competencias y hasta federaciones propias. En ese mapa global, la Patagonia argentina empieza a escribir su propio capítulo.
El llamado “sapito” consiste en arrojar una piedra de manera tal que rebote varias veces sobre el agua antes de hundirse. Aunque parezca simple, tiene historia y ciencia detrás. Existen registros de esta práctica que se remontan a la Antigua Grecia, pero su formalización en suelo argentino marca un antes y un después. Con este torneo, el sapito queda encuadrado como Deporte Nacional Patagónico, con reglas claras y un marco competitivo profesional.
Ahora bien, no todo es fuerza ni azar. Para lograr un buen lanzamiento, la técnica es clave. Los especialistas coinciden en que la piedra ideal debe ser plana, elipsoide y equilibrada, capaz de mantener estabilidad durante los rebotes. Además, el ángulo de impacto con el agua y la rotación sobre su propio eje son determinantes para que ocurra. Desde el punto de vista físico, el secreto está en el efecto giroscópico. La piedra debe girar a gran velocidad, venciendo la resistencia del agua en cada contacto.
El escenario elegido no es casual. Playa Sin Viento, ubicada en el kilómetro 24,7 del Circuito Chico, ofrece condiciones ideales. Protegida de las ráfagas intensas típicas de la cordillera, el espejo del Lago Moreno suele mantenerse calmo, permitiendo que los rebotes sean visibles y fácilmente contabilizados por el jurado.
La competencia se extenderá durante toda la jornada del 14 de febrero, en plena temporada alta turística. Desde la organización remarcaron que el objetivo no es solo competir, sino integrar a la comunidad local con los visitantes, promover el respeto por el entorno natural y reforzar el vínculo con el paisaje patagónico.
A nivel mundial, el sapito también tiene sus marcas imposibles. El récord actual supera los 80 rebotes en un solo lanzamiento, una cifra que parece de otro planeta, pero que despierta la ambición de los participantes locales. Esta primera edición podría ser apenas el inicio de un circuito regional en ciudades lacustres de la Patagonia.