El mediodía de este miércoles se partió al medio en el barrio Inalauquen de Viedma. Un conflicto que estalló en las inmediaciones del módulo 5 terminó de la peor manera: un hombre mayor de edad herido de bala, sirenas abiertas y una ciudad que, por unos minutos, respiró urgencia.
El disparo no fue un rumor, fue real, seco y violento. La víctima cayó herida y la respuesta fue inmediata. Personal policial y de salud activaron un operativo de máxima prioridad, conscientes de que cada minuto podía ser decisivo. El objetivo era uno solo: salvarle la vida.
Tras ser estabilizado en la guardia del Hospital Artémides Zatti, el hombre fue derivado directamente a terapia intensiva, donde permanece bajo observación constante. Fuentes médicas confirmaron que, si bien no estaría en peligro inminente, las próximas 72 horas serán determinantes para evaluar el impacto real del proyectil y posibles lesiones internas.
Mientras el paciente pelea en una cama de hospital, afuera reina la incertidumbre. El tirador sigue suelto. La Brigada de Investigaciones trabaja contrarreloj con testimonios y pericias en la escena del hecho, pero hasta el momento no hay detenidos ni identificados, una situación que mantiene en vilo a la jurisdicción de la Comisaría 30º. La primera hipótesis indica que el tiroteo se habría originado a partir de una pelea y que la víctima habría recibido el impacto de manera circunstancial al asomarse por una ventana.
La gravedad del episodio obligó a montar un corredor sanitario en plena ciudad. Para despejar el camino, se dispuso un corte total de tránsito en calle Rivadavia, permitiendo que una ambulancia del Siarme avanzara a toda velocidad, con sirenas y balizas, en una carrera contra el tiempo.
El traslado fue escoltado por un móvil de la Comisaría 1º y motoristas de la Brigada Motorizada de Apoyo (BMA), que abrieron paso entre el complejo habitacional y el hospital capitalino en medio de un clima de máxima tensión.