Un buque pesquero se hundió en aguas del Golfo San Matías, frente a la costa de Río Negro, y desató un dramático operativo de rescate. Cuatro tripulantes lograron sobrevivir gracias a la rápida intervención de otro barco, pero un maquinista continúa desaparecido, lo que mantiene en vilo a toda la comunidad marítima y a las autoridades que desplegaron un impresionante operativo aéreo y naval.
El pesquero Heleno A, que había partido desde el puerto de San Antonio Oeste rumbo a Quequén para ser desguazado, comenzó a sufrir desperfectos en plena navegación. En cuestión de horas, la embarcación se convirtió en una trampa mortal: los sobrevivientes relataron que los problemas mecánicos se intensificaron hasta provocar el hundimiento. La oscuridad de la noche y el frío del mar hicieron aún más angustiante la situación.
El operativo en la noche
Tras recibir el alerta, la Prefectura Naval Argentina activó de inmediato un caso SAR (Search and Rescue). El despliegue fue contundente: el guardacostas GC-69 “Río Paraná” inició tareas de rastrillaje, acompañado por un pesquero que operaba en la zona.
A la par, un avión despegó desde Comodoro Rivadavia y un helicóptero con base en Viedma sobrevoló el área. Como refuerzo, el guardacostas GC-26 “Thompson” se sumó a la búsqueda.
Los cuatro tripulantes rescatados fueron desembarcados en la Terminal de Servicios Portuarios Patagonia Norte y trasladados al hospital Aníbal Serra de San Antonio. Allí se confirmó que se encuentran en buen estado general, aunque con el shock lógico de haber escapado de la tragedia. Sin embargo, la ausencia del maquinista mantiene la tensión: cada minuto que pasa sin hallarlo aumenta la desesperación.
Una historia que conmueve
El naufragio del Heleno A no es solo un accidente marítimo: es un recordatorio de los riesgos que enfrentan quienes trabajan en el mar. La combinación de un buque deteriorado, un viaje de despedida hacia el desguace y las inclemencias del océano terminó en una tragedia.