Todo ocurrió a las 2.50 de la madrugada del domingo, cuando un control vehicular rutinario frente a la unidad policial de Cipolletti se transformó en un hallazgo inesperado. Los efectivos detuvieron la marcha de una Chevrolet Tracker y, a simple vista, nada parecía fuera de lo común. Sin embargo, la experiencia del equipo encendió las alarmas: las chapas patentes no coincidían con lo que deberían mostrar.
A partir de esa sospecha inicial, la inspección se volvió más minuciosa. Los policías descubrieron que ambas patentes eran apócrifas y que la documentación exhibida por el conductor también presentaba irregularidades. La tensión creció cuando se verificó el número de chasis estampado en el rodado: no coincidía con los registros oficiales.
El golpe de realidad llegó al consultar los sistemas. Allí apareció el dato clave: la camioneta tenía pedido de secuestro vigente desde el 3 de abril de 2025 por robo en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires. Es decir, había sido sustraída a más de mil kilómetros y circulaba en Río Negro con una identidad completamente adulterada.
El conductor, un hombre mayor de edad, fue notificado en una causa por encubrimiento agravado. El vehículo quedó secuestrado de inmediato y la intervención se dio sin incidentes, aunque con la certeza de que se frenó una maniobra delictiva que intentaba pasar desapercibida en la madrugada patagónica.