Un violento vuelco vial en la Ruta Nacional 22 en cercanías de Choele Choel movilizó las fuerzas de seguridad. Un hombre que viajaba solo desde Bahia Blanca a Neuquén, mordió la banquina y luego de cruzarse a la mano contraria, terminó a varios metros de la cinta asfáltica luego de dar varios tumbos. Aunque el auto quedó destruído, el conductor solo tuvo algunos golpes menores y salió ileso.
El hecho ocurrió durante la mañana de ayer, en el kilómetro 973, a unos 20 kilómetros antes de Choele Choel. El conductor, un hombre con domicilio en la localidad de Laprida (Buenos Aires), se distrajo y tocó con la rueda delantera derecha la banquina y al querer retornar al asfalto hizo un trompo. En cuestión de segundos el vehículo se transformó en una máquina fuera de control. Primero el despiste, luego la invasión del carril contrario y finalmente el vuelco. La secuencia fue tan rápida como brutal.
En su alocada carrera, el vehículo dio algunos tumbos para luego quedar apoyado sobre sus cuatro ruedas, como si la suerte hubiera intervenido en el último segundo. La escena, cargada de dramatismo, dejó a los testigos con la respiración contenida: un vuelco en plena ruta suele ser sinónimo de tragedia. Sin embargo, esta vez la historia tuvo un desenlace inesperado.
El conductor, único ocupante del vehículo, no sufrió lesiones y no necesitó asistencia médica. El alivio fue inmediato, pero la tensión del momento quedó grabada en la memoria de quienes circulaban sobre la ruta y vieron los movimientos del auto. Aunque un poco aturdido y con algunos golpes menores, el hombre salió por sus propios medios, es la postal de un milagro en la ruta.
La Ruta 22, escenario habitual de accidentes, vuelve a ser protagonista de un episodio que pudo terminar en desgracia. Este vuelco sucedió en una recta de unos 140 kilómetros que une Río Colorado con Choele Choel, que ante la monotoneidad se transforma en somnolienta para los automovilistas.