Una noche de furia se desató en el paseo del canalito de Roca cuando una joven de 19 años, que circulaba en moto y dio positivo en un test de alcoholemia, reaccionó violentamente contra personal de tránsito: arrebató un talonario de infracciones, golpeó a una inspectora y debió ser reducida por la Policía, quedando finalmente detenida y acusada de resistencia a la autoridad y lesiones.
Todo comenzó en la calle Hipólito Yrigoyen, entre Buenos Aires y Belgrano, donde se realizaba un operativo de control vehicular. El lugar, conocido por ser punto de encuentro de jóvenes durante todo el día, se transformó en escenario de un hecho inesperado. Allí, las inspectoras detuvieron a la motociclista para un control de rutina. El resultado fue inmediato: el test de alcoholemia arrojó positivo.
De la sorpresa al escándalo
Lejos de aceptar la situación, la joven intentó "cuidar" su moto para evitar que fuera secuestrada. En ese forcejeo, arrebató el talonario de infracciones a una inspectora y, como si fuera poco, golpeó a otra agente que había comenzado a grabar la escena para dejar constancia de lo ocurrido. La violencia escaló en segundos y el operativo se convirtió en un verdadero caos.
Ante el descontrol, efectivos de la Comisaría 3° llegaron rápidamente al lugar. La presencia policial fue clave para frenar la agresión y controlar a la joven, que continuaba fuera de sí. Tras reducirla, fue trasladada a la dependencia ubicada a pocas cuadras, donde quedó detenida. El procedimiento evitó que la situación pasara a mayores en un sector muy concurrido de la ciudad.
La motociclista fue notificada del inicio de una causa por resistencia a la autoridad y lesiones. Las dos inspectoras agredidas radicaron la denuncia correspondiente, y ahora se espera el avance de la investigación judicial. El episodio dejó en evidencia, una vez más, los riesgos que enfrentan los agentes de tránsito en cada operativo.