Pirotecnia polémica

Siete consejos para que las mascotas sufran menos en los festejos de fin de año

Las fiestas y especialmente los fuegos artificiales de Año Nuevo provocan altos niveles de estrés en los animales, por lo que es necesario protegerlos y tomar precauciones para que no pasen mal.
domingo, 29 de diciembre de 2013 · 18:49
Es una tradición que por las fiestas de Navidad y Año Nuevo se usen fuegos artificiales y pirotécnicos que iluminan el cielo, aunque también pueden ser ensordecedores y dejar el ambiente turbio, cargado de pólvora.
Las personas suelen pasarla bien; pero los animales, no. Veterinarios consultados recordaron que las mascotas –como perros, gatos y aves- son mucho más sensibles que los humanos, por lo que pueden reaccionar de distintas formas ante la abundancia de luces y fuertes detonaciones.
"Tienen sus sentidos mucho más desarrollados, es como si oyeran diez veces más”, que nosotros, indicó un profesional consultado.
Reacciones en los distintos animales.
Los gatos suelen asustarse, ponerse muy alertas y esconderse. También como su mecanismo de defensa ante el susto, los perros ladran desenfrenadamente, aúllan, corren desorientados de un lado a otro e incluso se pueden poner agresivos.
Ello puede generar que, por esa misma adrenalina, entren en un estado de taquicardia y náusea

Pero además, la pólvora y su olor podrían provocar intoxicaciones en las mascotas

Recomendaciones para Año Nuevo.
1. Consultar a los veterinarios sobre qué medicamentos suministrar a las mascotas o alternativas a tomar. Suelen usarse tapones de algodón para los perros o también tranquilizantes y sedantes (tomarlo como última opción). Pero siempre es necesario preguntar antes para evitar reacciones que los afecten, pues depende de la edad y de su estado de salud.
2. Mantenerlos alejados de las luces navideñas. El hecho de que se prendan y apaguen constantemente les llama la atención, pueden morder los cables o focos y electrocutarse. Sobre todo los cachorros.
3. No dejar a las mascotas en balcones, techos, ni cerca de ventanas abiertas. Podrían lanzarse desde lo alto o ahorcarse ante la desesperación y el nerviosismo en caso estén amarrados con sogas o cadenas.
4. Limpiar los techos, patios o calles para que no encuentren restos de pirotécnicos. Se los podrían comer e intoxicarse, pues esos objetos tienen plomo.
5. Encerrarlos en una habitación donde no se puedan percibir las luces o los fuertes sonidos.
6. Mandarlos a un hospedaje o albergue lejos de la ciudad, en donde no estén expuestos a los fuertes ruidos.
7. No darles restos de las cenas de Navidad o Año Nuevo, porque los condimentos e ingredientes pueden generarles diarreas e intoxicaciones. Asimismo, los huesos del pollo o cerdos son más duros y filudos, pueden producir cortes y atragantamientos, problemas gástricos y hasta de perforación intestinal

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