CIPOLLETTI

Expectativa por el "efecto Tortoriello"

Hay interés en la política regional por lo que será una experiencia inédita en Cipolletti.
miércoles, 2 de septiembre de 2015 · 18:32


Aníbal Tortoriello es el intendente electo en Cipolletti, pero también es un enigma y una esperanza inquietante. Es así para al menos una parte de la atenta política regional, tanto rionegrina como neuquina, que ve en el empresario del transporte una especie de fenómeno inédito, y que está atenta a lo que será su gobierno, en procura de buscar replicar la experiencia, si es que ésta es positiva.

No es para menos la expectativa, si se tiene en cuenta que Tortoriello decidió tres meses antes de los comicios presentarse como candidato; que fue en ese momento que eligió uno de los muchos partidos que le ofrecieron inmediatamente la representación; que ganó por más de 50 por ciento de los votos pese a esa circunstancia, entrando así en el reducido olimpo de quienes ganan realmente con la mayoría de los votos ciudadanos.

"Me decidí y me puse a estudiar cómo era esto de los partidos políticos”, le dijo a este periodista el intendente que asumirá en diciembre en la ciudad rionegrina que más ha crecido en población en los últimos años, y que tiene ya unos 100 mil ciudadanos, transformada definitivamente como uno de los distritos clave en la política rionegrina.

Este hombre, profundamente cristiano, que durante buena parte de su vida se dedicó obsesivamente al trabajo, que construyó una gran empresa a partir de un par de camiones que tenía su padre, no tenía experiencia política alguna. Su mayor aproximación, reciente, había sido una incursión protagónica en los bomberos voluntarios de su ciudad.

Ahora, a pocos meses de su asunción, teje relaciones con políticos que lo miran con suma atención. Se ha reunido ya con Alberto Weretilneck, de quien era amigo antes, desde casi toda la vida. Se ha reunido con Horacio Quiroga: con el neuquino quiere reflotar la posibilidad de tratar la basura, un tema no menor, ya que es el principal factor contaminante que tiene actualmente Cipolletti, en función de su precaria disposición.

"Lo más importante, siempre, es la persona. Yo creo firmemente en las relaciones humanas, en lo que se puede obtener de la concordia, del diálogo”, dice Tortoriello.

El "efecto” ya corre por las sendas de los cálculos políticos. Alumbra una posibilidad creciente: que haya cada vez menos políticos profesionales, cada vez más ciudadanos dispuestos al servicio, practicantes ocasionales en ese mundo actualmente acotado.

Rubén Boggi

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