HABLÓ POR AM 550

Un neuquino donde nunca es de noche

En estos días, hay sol durante 21 horas y sólo una pequeña oscuridad entre las 0 y las 2 de la mañana. Allí cerrará un año de trabajo.
domingo, 29 de diciembre de 2019 · 11:07

Un territorio de extremos. Así se define a la Antártida, no sólo por su disparidad en el clima entre las temporadas sino también porque suele poner a prueba las personalidades, la tecnología y hasta la vida misma. Allí en invierno sólo se puede gozar de algo de claridad entre las 13 y las 16 horas. Por el contrario, en estos días, algo que se parece a un atardecer se observa entre las 23 y las 2 de la mañana, luego todo es claridad.

En ese escenario permanentemente blanco y silencioso está hace casi un año el ingeniero electrónico Sebastián Medina, nacido en Cutral Có y residente en Neuquén capital, que forma parte de la dotación de la Dirección Nacional del Antártico (DNA), de la base Comodoro Marambio. En directo, en diálogo en el programa “Tarde Libre” por AM 550, el neuquino aseguró que es “muy difícil adaptarse” a tener más de 20 horas de claridad en el día “porque aunque cubras las ventanas”, el cuerpo humano tarda en adaptarse a esta situación.

Medina, junto al barilochense Hernán Carballo, tiene una tarea cotidiana en el Laboratorio Antártico Multidisciplinario(LAMBI), especialmente referida al estudio del clima y la atmósfera.  

“En las épocas de primavera-verano, Marambio entra en lo que se llama el vórtice polar que lo podemos comparar con el ´ojo de un huracán´ y hace que estemos en un lugar estratégico para el estudio científico de la capa de ozono, explicó Medina. Precisamente, esa es una de las investigaciones que se realizan en esa base argentina, donde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) es pionero en el mundo en cuanto a las mediciones del ozono, ya que las realiza desde 1987. Esos estudios de la alta atmósfera con respecto al ozono y a partículas  de polución y contaminación muestran una afectación menor a partir de la disminución de los gases en el mundo.

También el neuquino destacó que en lo profesional, este año en la Antártida “fue un desafío porque las condiciones son extremas y hay que planificarlo todo”, especialmente para que los equipos y la tecnología dispuesta para el estudio científico “funcione como corresponde, que no les entre nieve, que estén a temperatura, entre otras funciones y eso es todo un desafío”. Aun más en épocas de invierno, donde la noche cubre la Antártida durante casi 21 horas de cada jornada.

Medina, que además es un apasionado de la fotografía, acumuló en estos meses una gran cantidad de imágenes de ese lugar “en especial de la vía láctea, porque en invierno se puede ver a simple vista”. “El otro fenómeno lindo para la fotografía es el fenómeno de ´nubes estratoféricas polares o nubes nacaradas´ que es al darles el sol reflejan todo el espectro del arco iris.

En la charla también participó el jefe de la base Marambio, el vicecomodoro Roberto Saravia, quien detalló las características que tiene ese asentamiento para la Fuerza Aérea Argentina, en especial por ser la única que tiene una pista de aterrizaje operativa durante todo el año (allí llega una vez por mes un avión Hércules) y por contar con una aeronave permanente para la comunicación con el resto de las bases antárticas argentinas.

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