Opinión

Cúmulo de dificultades, como en 2007, pero peor

La situación económica es mala, con caída de recursos y dificultad para afrontar los gastos
lunes, 25 de mayo de 2020 · 10:49

La situacion extraordinaria que vive el mundo, el país y Neuquén, obliga a miradas y enfoques extraordinarios, también. Los líderes políticos, sociales y empresariales aplican su creatividad, su audacia y su visión fina, so pena de no estar a la altura de las circunstancias.

En Neuquén, la situación tiene condimentos extras que no hacen más que incorporar variables a la incertidumbre que reina en el ambiente. Se mezcla la pandemia como amenaza sanitaria en si misma, la que parece controlada hasta el momento, y la merma  (¿nunca antes vista?) de ingresos provenientes de regalias petroleras, coparticipacion federal y la de tributos provinciales.

Los próximos meses serán de suma escasez para el gobierno provincial en materia económica. Deberá establecer o sostener puentes, pactos, acuerdos con los distintos sectores de poder, para transitar sin sumar mayores dificultades a las ya existentes, a la espera del impacto del barril criollo en la liquidación de regalías, y de alguna otra señal del gobierno nacional, que emite dinero en cantidades récord para sostener la economía Argentina.

En Neuquén, a la dificultad de poder hacer frente a los salarios de los empleados publicos y los gastos estructurales, se suma el malestar cada día mayor de los proveedores del estado en todos sus rubros que, no estando organizados en su reclamo, pierden siempre en la prioridad de atención económica, siendo la gravitación de los pagos estatales en esas empresas un mecanismo dinamizador de la economía provincial y generadores de empleo genuino. “La cadena de pago está rota” es una frase trillada en el ambiente, antes, y en estos días también.

Si se compara el momento con una situación similar, se lo puede hacer con la primera gestión del gobernador Jorge Sapag. Al asumir su mandato en 2007, heredó una importante deuda con proveedores, también en un contexto de dificultad financiera. En ese momento, acudió a herramientas financieras para ir cumpliendo esas obligaciones.

Otro frente es sin duda el de los municipios y sus respectivos intendentes, el tercer eslabón público y el más directo con la gente, antes del gobierno nacional y las provincias. Los oficialistas manifiestan en privado una enorme preocupación, otros, con más independencia, lo hacen mas visible. Pero es anecdótico, la escasez y la presión social llegaron para quedarse por un buen tiempo. Desde el gobierno provincial la contención política hacia el interior se hace visible, pero no deja de ser un analgésico en la complicada enfermedad, que es la falta de recursos.

Ante este escenario, se acerca el tiempo para la generación de un punto de bifurcación política, donde la buena lectura llevará a un relativo control económico y social, que redundará en una buena oportunidad de reforzar liderazgos y posiciones estratégicas hacia dentro y afuera del circulo rojo de la política. Por el contrario, la mala lectura no hará mas que agudizar el enrarecido clima social y la visible crisis económica reinante, condicionando negativamente el futuro político de los responsables de esas decisiones.

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