HISTORIAS DE USURPACIONES

El vecino que no le da la espalda a la gente de la toma

Les abre las puertas de su casa para que puedan asearse y cocinar. Tiene 30 años y trabaja como Operador Social en el Hogar Conviviendo.
lunes, 14 de septiembre de 2020 · 12:31

Tomas de terrenos, necesidad habitacional, problemas que no se adquirieron en pandemia ni con el Gobierno de turno. Lleva años sin una posible solución. Delimitaciones con alambrados, casillas ya armadas forman parte de la realidad en plena cuarentena. En la región, ya son más de 300 las familias en varios puntos en el sector de la segunda maseta en Centenario.

"Armamos dos casillas para que los niños (que van de 1 a 7 años) y los adultos mayores, puedan dormir un poco más calentitos y no a la intemperie", manifestó Patricia, la joven universitaria que cursa dos carreras en la UNCo, y por la pandemia se quedó sin trabajo y sin poder alquilar. A partir de allí con sus libros y su computadora se acercó a la toma y formó parte de otras 30 familias más que no tienen un techo. 

Asimismo, aunque no tengan respuestas por parte del municipio o la Secretaría de Desarrollo Social, un vecino que vive a metros del asentamiento en calle Formosa y San Pedro. 

Él es Cristian Cabrera de 30 años, trabaja como Operador Social en el hogar "Convivencia" de Neuquén: "Todo comenzó el día que arrancó la toma de tierras, vi la necesidad, me cruce a la toma a ofrecer mi casa para que usen el baño, saquen agua y puedan cocinar", sostuvo el joven trabajador a la redacción de mejorinformado.com

Apenas ingresó a las tierras tomadas, se conmovió al ver esta cruda realidad: "Vi muchos niños y realmente me tocó el corazón. Porque yo tengo 3 hijos, y es muy difícil lo que están viviendo, están pasando frío y hambre", manifestó con firmeza.

En particular la historia de Patricia lo movilizó: "La vi en medio del viento buscando señal para su netbook, me acerqué y le consulté que era lo que hacía, me comentó que quería hacer su tarea de la Universidad, y que no tenía Internet, asi que no dudé en decirle que venga a casa, y use mi wifi, es un ejemplo de superación, y también de persona".

El trabajo de Cristian es humanitario, su solidaridad no tiene barreras. De lunes a viernes su labor principal es guiar a los chicos y chicas para enfrentarse a la realidad después de salir de sus hogares, "nos encargamos de la convivencia y todo lo que conlleva la vida diaria dentro y fuera del establecimiento".

Al consultarle si fue el único que aportó su "granito de arena", manifestó que: "nadie se acercó, sólo vi a la policía". Por último, manifestó su deseo de que las usurpaciones lleguen a "buen puerto" y "puedan conseguir su terreno, ya que viven a la intemperie".

La toma de tierras en la provincia continúa su ritmo, consolidándose como solución ante la profundización de la crisis social y económica durante la pandemia, y dividiendo, a su vez, a la clase política entre quienes piden desalojos y quienes sostienen priorizar las necesidades sociales. 
 

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