Un acto irresponsable que encendió las alarmas
En medio de la emergencia ígnea que atraviesa Neuquén, y con unos días particularmente angustiantes por los focos -ya contenidos- en Loncopué y El Cholar y en Bariloche -donde investigan la intencionalidad de las llamas-, un incendio registrado en un sector del barrio Akol, en Villa La Angostura, generó profunda preocupación por la forma en que se originó: la quema de residuos realizada dentro de una obra en construcción.
Vecinos alertaron la presencia de humo y llamas durante el mediodía, en una zona rodeada de vegetación seca. La situación obligó a un rápido despliegue de brigadistas, bomberos y personal policial para impedir que el avance del fuego alcanzara áreas forestales.
Cómo se generó el foco: la quema que no debía hacerse
Según información disponible, los trabajadores habrían realizado la quema de restos de obra el día anterior, en un sector cercano a un árbol de gran porte. Aunque el sector parecía apagado, el fuego se mantuvo activo bajo el suelo y reapareció horas más tarde, alcanzando la vegetación lindera.
Los trabajadores aseguraron que dejaron todo apagado, pero las raíces del árbol lo mantuvieron encendido y horas más tarde se reactivó.
La combinación de sequía extrema, material vegetal altamente combustible y viento moderado creó un escenario de alto riesgo para la zona.
Un escenario crítico que pudo terminar mucho peor
La Brigada de Incendios Forestales indicó que el foco estuvo muy próximo a convertirse en un incendio forestal activo, debido a las condiciones ambientales y al tipo de vegetación del área. La intervención inmediata de los equipos de emergencia permitió contener el avance y evitar que la situación pasara a una etapa más grave.
El episodio se produjo en un momento en el que la región atraviesa semanas de temperatura elevada, humedad mínima y restricciones estrictas vinculadas al uso del fuego.
Recordatorio en un contexto límite
Las autoridades mantienen vigente la prohibición de cualquier actividad que implique quemas, incluidas las relacionadas a tareas de obra. En plena emergencia ígnea, encender residuos o pequeñas fogatas representa un riesgo inmediato para zonas boscosas y áreas urbanas cercanas.
El episodio volvió a exponer la delicada situación ambiental de Villa La Angostura y la necesidad de extremar los cuidados para evitar daños irreparables en uno de los entornos naturales más sensibles y valiosos de la provincia.