"La vida en Cuyín Manzano no se mide por horarios, sino por el nivel del agua". Así lo contó Laura Cornelio en diálogo con Entretiempo por AM550, donde describió cómo es vivir en uno de los parajes más aislados del sur neuquino.
“Seguimos cruzando los dedos para que se concrete de una vez por todas”, dijo sobre la anunciada construcción de una pasarela sobre el río Cuyín Manzano. Mientras tanto, la rutina continúa como hace más de tres décadas: cruzar a caballo, a pie o en cuatriciclo. “Cuando está bajito, con camioneta se puede. Pero cuando viene el deshielo no hay otra forma. Es a caballo”, explicó.
El riesgo para los chicos
El punto más sensible es la educación. Del lado más comprometido viven cuatro familias. Hay niños que deben cruzar el río para asistir a la escuela secundaria en Villa Traful. “El anteaño pasado se cayeron del caballo. Es muy peligroso para ellos”, relató Cornelio. Muchos hicieron toda la primaria de esa manera y hoy siguen con el secundario en las mismas condiciones.
La vecina recordó que la antigua pasarela fue arrasada por una crecida en 1992. Desde entonces, nunca se reconstruyó. “En julio se van a cumplir 34 años. Pleno siglo XXI y seguimos así”, expresó.
Salud y aislamiento
El impacto no es solo educativo. En el paraje vive una persona mayor y una joven con discapacidad. La atención médica llega una vez por mes al salón comunitario. “La agente sanitaria también tiene que cruzar el río. A ella también le cuesta un montón”, señaló.
Cuando el caudal aumenta por lluvias o deshielo, el aislamiento es casi total. “El invierno a veces no es el problema. El problema es cuando crece mucho el río”, explicó.
La obra de una nueva pasarela fue autorizada y se anunció un plazo estimado de nueve meses para su ejecución. La estructura estará dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, en la Región de Los Lagos.
El gobernador Rolando Figueroa afirmó días atrás que la construcción garantizará un cruce seguro y acceso permanente a servicios esenciales. “Nos ilusionamos mucho con estas noticias, pero después los papeles se duermen”, dijo Cornelio.
Y cerró con una frase que resume el sentimiento de las familias: “Si le ponen ganas, capaz que antes del invierno está. Cuando uno quiere, puede”.
La entrevista completa: