El regreso de un ícono
Neuquén tiene sus lugares que marcan épocas, y el Ruca Che es uno de ellos. Inaugurado en 1995, fue testigo de grandes momentos: desde las jugadas de Manu Ginóbili y Luis Scola, hasta recitales que hicieron vibrar a miles. Hoy, a pocos días de cumplir tres décadas, el estadio vuelve renovado para seguir siendo parte de la identidad neuquina.
Una renovación con historia
La remodelación fue integral y cuidó cada detalle. El piso de parquet, símbolo del estadio, se reemplazó por uno nuevo de madera Guatambú, colocado por la misma empresa que lo instaló hace 30 años. Además, se mejoraron los accesos, la iluminación, los vestuarios y hasta se sumó un guardarropa, algo que nunca había tenido. Cada obra fue pensada para devolverle al Ruca Che la grandeza que lo caracteriza.
Una fiesta para toda la comunidad
El 30 de agosto, las puertas volverán a abrirse con una celebración gratuita. Habrá básquet con jugadores de distintos equipos provinciales, un masivo de minibásquet, chocolatada, música y sorpresas. Entre ellas, la entrega de recuerdos fabricados con piezas del viejo parquet y la presentación de una escultura que quedará como homenaje permanente.
Lo que viene
Con estas mejoras, el Ruca Che no solo recupera su esplendor: también busca volver a ser sede de torneos nacionales e internacionales, atraer al básquet profesional y recibir a las grandes figuras de la música y el deporte. Porque el Ruca Che no es solo un estadio: es parte de la memoria colectiva de Neuquén, y ahora está listo para escribir nuevas páginas de su historia.