El punto de partida de una ciudad distinta
La capital de Neuquén está a punto de iniciar una obra que no solo modifica una avenida: redefine la forma en que la ciudad se mueve, se conecta y se integra. La transformación integral de la Avenida Mosconi —la traza histórica de la ex Ruta Nacional 22— comenzará en los primeros días de febrero y marcará un antes y un después en la capital provincial.
Se trata de la intervención pública más importante de la historia de la ciudad, tanto por su magnitud como por su impacto cotidiano. Durante décadas, Mosconi fue dique, ruta, multitrocha y barrera urbana. Ahora pasará a ser una avenida plenamente integrada al tejido urbano, pensada para una ciudad que creció y necesita soluciones de fondo.
De dique a columna vertebral urbana
La historia de Mosconi explica por qué esta obra era inevitable. Según repasó el coordinador de Gestión Municipal, Gastón Contardi, en diálogo con la AM550, la traza nació como una defensa contra el avance del río, cuando “se inundaba Neuquén, el agua llegaba hasta la calle San Martín”. Con el tiempo, se convirtió en una ruta de tránsito intenso y luego en una multitrocha que resolvió movilidad, pero generó nuevos problemas.
Uno de los más persistentes fue la división física y simbólica entre el norte y el sur, entre el alto y el bajo de la ciudad. Esa fractura es la que la obra busca cerrar definitivamente.
“Con esta obra se termina esa sensación de alto y bajo, de norte o sur, la avenida va a quedar a nivel”, explicó Contardi.
Cómo será la nueva Mosconi
El proyecto prevé una transformación profunda: cuatro carriles por mano, cruces ordenados, colectoras, mejor iluminación y un sistema pluvial de gran escala que resolverá un problema histórico de acumulación de agua en el sector norte de la ciudad.
Ese pluvial no es un detalle técnico menor. Es una de las claves de la obra, porque permitirá conectar y ordenar otras intervenciones hidráulicas ya realizadas y evitar anegamientos en lluvias intensas. Bajo la traza pasarán caños de gran porte, parte de una infraestructura invisible pero decisiva para la seguridad y el funcionamiento urbano.
Además, la nueva Mosconi duplicará la capacidad de traslado norte-sur. “Va a aumentar 100% el traslado de norte a sur”, señaló Contardi, subrayando el impacto directo en la movilidad diaria de miles de personas.
Cuándo empieza y por dónde avanza
El inicio está previsto para los primeros días de febrero. El primer tramo irá desde Gatica hasta Linares, en una zona neurálgica de la ciudad. En paralelo, el municipio avanzará con la licitación de otro sector clave, desde el puente carretero hasta la altura de Primeros Pobladores, donde la traza se elevará y luego descenderá para ordenar los accesos.
La obra se desarrollará por etapas y demandará alrededor de 12 meses de trabajo intenso sobre la principal columna vial de Neuquén. Durante ese tiempo, se mantendrán los cruces norte-sur hasta que cada sector entre en obra. Luego, esos pasos se irán cerrando de manera progresiva, con desvíos y colectoras para sostener la circulación.
Un año de obra en el corazón del tránsito
El impacto en la vida diaria será inevitable. Mosconi es la arteria central de la ciudad y cualquier intervención de esta escala implica convivencia con máquinas, desvíos y demoras. Desde el municipio lo asumen sin eufemismos.
“En medio vamos a transitar 12 meses de obra por la ruta que es la columna central de la ciudad”, admitió Contardi.
Agregó que habrá un trabajo permanente con los frentistas, “24 horas, 7 días a la semana”, para avanzar lo más rápido posible y reducir los trastornos.
La definición que mejor sintetiza ese clima de expectativa y paciencia llegó con una frase que ya empezó a circular entre vecinos:
“Es algo muy lindo que vamos a disfrutar como vecinos y vecinas, pero con el tránsito, vamos a putear un poco”, resumió en medio del humor y el entusiasmo.
Fondos asegurados y una gestión clave
La obra demandará una inversión total estimada en 170 millones de dólares, financiados en su totalidad con fondos municipales. Es un dato central en un contexto nacional de obra pública restringida y refuerza la idea de previsibilidad y continuidad.
En ese esquema, la articulación con la provincia fue determinante. Contardi remarcó que sin la gestión del gobernador Rolando Figueroa la obra no hubiera sido posible, ya que el tramo dependía de Nación y eso impedía al municipio intervenir con semáforos, cartelería y planificación integral. El traspaso de la traza a manos municipales destrabó un proyecto largamente postergado.
Más puentes y una mirada metropolitana
La transformación de Mosconi no agota los desafíos de movilidad. Desde el municipio reconocen que la ciudad necesita más puentes y mejores accesos, tanto internos como con localidades vecinas. Hay proyectos en estudio para nuevas conexiones, desde la calle Figueroa hasta zonas cercanas al tercer puente, y soluciones a futuro para los flujos que llegan desde Plottier, Cipolletti y barrios en expansión.
La lógica es clara: Mosconi es el eje, pero no el único eslabón de una red que debe acompañar el crecimiento sostenido de Neuquén.
Un acuerdo amplio y una señal política
El inicio de la obra fue acompañado por un fuerte respaldo institucional. Intendente, gobernador, universidades, cámaras empresariales, colegios profesionales y desarrolladores urbanos confluyeron en un acuerdo que da sustento político y social a la intervención.
“Ayer fue histórico, las instituciones de la ciudad, desarrolladores, todos juntos para hacer esta obra”, resumió Contardi, en una frase que refleja el clima de consenso alrededor de una transformación largamente esperada.
Lo que viene, más allá de las molestias
Durante un año, Mosconi será sinónimo de obra, desvíos y paciencia. Pero también será el escenario de una transformación profunda que promete una ciudad más integrada, más segura y mejor preparada para el futuro.
La nueva avenida no solo cambiará la forma de circular. Cambiará la forma de vivir Neuquén. Y aunque en el camino “vamos a putear un poco”, la expectativa es clara: al final de la obra, la ciudad será otra.