El reloj marcaba las 19.10 del jueves cuando una mujer de 53 años llegó al hospital de Las Ovejas con síntomas que encendieron todas las alarmas. Dolor intenso, urgencia médica y una certeza conocida por quienes trabajan en emergencias cardíacas: cada minuto podía marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Lo que ocurrió después fue una carrera contra el tiempo que atravesó rutas del norte neuquino, conectó médicos a cientos de kilómetros de distancia y puso en funcionamiento uno de los engranajes sanitarios más complejos del sistema público provincial.
La rápida activación de la Red Provincial para la Atención de Infartos (Red-IAM), creada en julio de 2025 dentro del programa RADAR, permitió estabilizar a la paciente y trasladarla primero a Chos Malal y luego a Neuquén capital, donde hoy continúa su recuperación en estado estable.
Apenas 20 minutos después de iniciados los síntomas, la paciente ingresó a la guardia del hospital local. El equipo médico actuó sin demoras y activó el llamado “Número IAM”, una línea de telemedicina disponible las 24 horas que conecta a profesionales del interior con especialistas cardiológicos.
La evaluación confirmó un Síndrome Coronario Agudo con elevación del ST (SCACEST), uno de los cuadros más graves dentro de las emergencias cardíacas. La decisión fue inmediata: iniciar trombólisis con estreptoquinasa para disolver el coágulo que obstruía la arteria.
“En una emergencia cardiológica, cada segundo es tejido cardíaco que se pierde”, explicó el director del hospital de Las Ovejas, Celso Vázquez.
Un traslado con tensión en plena ruta
A las 20.40 comenzó el traslado sanitario. La ambulancia partió rumbo a Chos Malal bajo monitoreo permanente y comunicación médica constante.
Pero el momento más crítico llegó en cercanías de Andacollo. Durante el viaje, la paciente presentó complicaciones severas asociadas al tratamiento fibrinolítico. En ese instante, la tecnología se volvió tan importante como el equipo humano: gracias a la conectividad satelital instalada en la ambulancia, los profesionales mantuvieron contacto en tiempo real con especialistas del hospital receptor.
Cada 15 minutos se registraban parámetros vitales mientras médicos y enfermeros seguían indicaciones a distancia. “Tener el monitor en la ambulancia permite reaccionar a tiempo. Todo el traslado fue supervisado permanentemente”, explicó la médica a cargo.
La complicación finalmente revirtió de manera espontánea bajo control clínico, y tras una hora y diez minutos de viaje la paciente llegó estabilizada a Chos Malal. Más tarde fue derivada a Neuquén capital para continuar su tratamiento.
Una red que cambia el destino de los pacientes
El caso se convirtió en un nuevo ejemplo del impacto de la Red-IAM en el sistema sanitario neuquino. Según datos oficiales de febrero de 2026, la implementación del programa RADAR logró resultados contundentes: el uso de trombolíticos en localidades del interior se multiplicó por seis, el 84% de los pacientes logra llegar a centros de mayor complejidad y la edad promedio de los casos ronda los 54 años, similar al de esta paciente.
Para la jefa de la Región Sanitaria Alto Neuquén, Celia Luque, el éxito del operativo refleja años de preparación. “La preparación de los equipos es lo que marca la diferencia en los momentos críticos. Hubo complicaciones esperables, pero gracias a la comunicación permanente y la videollamada en la ambulancia, la paciente llegó estabilizada”, destacó.
Cuando la distancia deja de ser un límite
En una región donde las distancias suelen jugar en contra, la combinación de capacitación médica, protocolos unificados y tecnología satelital permitió que una emergencia ocurrida en una pequeña localidad cordillerana tuviera la misma respuesta que en un gran centro urbano.
Una cadena invisible —médicos, enfermeros, especialistas y tecnología conectados en tiempo real— sostuvo cada decisión hasta lograr lo más importante: ganar tiempo. Y en un infarto, ganar tiempo es ganar vida.