Con una serie de políticas públicas que combinan la conservación, el control, tecnología e innovación para proteger la biodiversidad y ordenar el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, el Gobierno de la Provincia dispone de 70 cámaras de monitoreo ambiental, distribuidas en distintos puntos del territorio neuquino.
“Las cámaras están conectadas a un centro de monitoreo en Neuquén capital. Además, tenemos cámaras trampa, que se utilizan para hacer estudios en zonas puntuales de Fauna. Están en Junín de los Andes, Alicurá, en el norte, donde estamos monitoreando algunos cóndores, y gato montés”, explicó el director provincial de Fauna, Nicolás Lagos.
Precisó que “en la zona centro estamos monitoreando el choique y la mara, que es una de las especies en peligro”. La mara, una de las especies emblemáticas de la estepa patagónica, se encuentra considerada en situación de vulnerabilidad, por lo que el monitoreo resulta fundamental para evaluar su estado poblacional y diseñar estrategias de protección.
El sistema de monitoreo se compone de cámaras de alta definición y domos de observación directa, todos interconectados con sofisticados sistemas de información geográfica. Estos están respaldados por un flujo constante de datos y un equipo operativo altamente capacitado. Se utiliza tecnología avanzada como YOLO, un agente de Inteligencia Artificial (IA) y el modelo Gemini, para identificar especies y analizar características como simetría, apariencia y colores. Estos equipos innovadores son esenciales para obtener información precisa y mejorar la protección de la biodiversidad. Este proyecto de la dirección provincial de Fauna, se denomina Fauna Lab.
Lagos señaló que “las cámaras son infrarrojas, trasmiten las 24 horas en tiempo real, y graban y guardan movimientos. Se suman cámaras trampas que recogen información cada 7 días. Esto trabaja con un sistema de IA que toma patrones de animales, lo que nos permite determinar si es el mismo animal que lo vemos en distintos lugares”. Aseguró que “es la única manera de tener datos reales para tomar decisiones acertadas a la hora de realizar planes de manejo, tanto de especies de fauna como ambientales”.
La modernización y el despliegue de estos dispositivos forman parte de una política pública que protege la biodiversidad, permitiendo la conservación de especies emblemáticas, asegurando el funcionamiento integral de los ambientes que hacen posible el desarrollo sostenible.