La Fiesta Nacional de la Confluencia transita su segunda jornada con un clima que acompaña y un público que sigue llegando de manera constante a la Isla 132. Con una tarde-noche agradable, sin extremos de calor y con la música como protagonista desde temprano, el predio vuelve a mostrar su postal clásica: familias, grupos de amigos y fanáticos copando cada rincón para vivir otra noche del festival más convocante del país.
Desde las primeras horas, el movimiento en el predio fue en aumento. El ingreso sostenido de público, los sectores gastronómicos colmados y los alrededores del escenario principal marcaban el pulso de una jornada que promete ir de menor a mayor. La música ya suena, el ambiente es distendido y la expectativa crece a medida que avanza la grilla.
La segunda noche tiene un atractivo central que se roba todas las miradas: Luck Ra será el encargado de cerrar la jornada. El cordobés llega como uno de los artistas más escuchados del país, con una seguidilla de hits que cruzan cuarteto, pop y urbano, y un presente que lo convirtió en sinónimo de fiesta. Su nombre genera expectativa entre un público diverso, que mezcla generaciones y estilos, todos con el mismo objetivo: cantar y bailar hasta el final.
Mientras cae el sol sobre la Isla 132, la Confluencia vuelve a mostrar su esencia. No solo por los artistas nacionales que pisan el escenario, sino también por el movimiento permanente de gente que elige llegar con tiempo, recorrer el predio y ser parte de una experiencia que va mucho más allá de un recital.
La segunda jornada avanza con ritmo, clima favorable y una energía que se siente en el aire. Con Luck Ra como plato fuerte del cierre y miles de personas listas para vivir otra noche inolvidable, la Confluencia confirma, una vez más, por qué es el evento cultural más importante del verano patagónico.