Alejandra Oehrens, Subsecretaria de las Mujeres de la Municipalidad de Neuquén, consideró que el caso de Alison Calfunao era un ejemplo claro de violencia obstétrica y, por ende, violencia de género. “Más allá de las responsabilidades que eventualmente determine la justicia, este caso expone la necesidad de reflexionar sobre una forma de violencia muchas veces invisibilizada dentro del ámbito sanitario”, afirmó.
“La violencia obstétrica se configura cuando las mujeres reciben un trato deshumanizado, se vulnera su autonomía o se producen omisiones en la atención médica que afectan su integridad física, psicológica y emocional durante procesos vinculados a la salud reproductiva”, agregó Oehrens.
El caso de Alison Calfunao se originó a partir de una intervención quirúrgica programada para realizar una ligadura de trompas. Lo que debía ser un procedimiento médico habitual derivó en una situación de extrema gravedad: la paciente sufrió dos paros cardíacos, requirió un trasplante de corazón y perdió una de sus piernas. Estos hechos ocurrieron durante la atención brindada por la empresa de medicina prepaga Swiss Medical y en la Clínica San Lucas, circunstancias que actualmente se encuentran bajo investigación judicial.
La funcionaria recordó que existen normas que reconocen y protegen los derechos de las mujeres frente a estas situaciones, entre ellas:
- La Ley 25.929, que establece el derecho de toda mujer a recibir un trato digno, respetuoso e informado durante los procesos vinculados a su salud reproductiva.
- La Ley 26.485, que reconoce la violencia obstétrica como una modalidad específica de violencia de género ejercida por profesionales de la salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres.
- La Ley provincial 2611, que refuerza estos principios y obliga al Estado a prevenir, sancionar y erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres.
Mientras que a nivel internacional, instrumentos como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Convención de Belém do Pará también respaldan estos derechos.
Jurisprudencia en la provincia
En concordancia con este marco normativo, la jurisprudencia argentina ha comenzado a reconocer la violencia obstétrica como una forma de violencia de género que puede generar responsabilidades. En el caso C. C. G. y T. A. M. c/ Estado Provincial, el tribunal sostuvo que el trato deshumanizado, la falta de información clara y la ausencia de acompañamiento adecuado por parte del equipo médico constituyen prácticas que lesionan la dignidad de las pacientes.
Oehrens señaló que este precedente demuestra que las instituciones de salud deben garantizar contención, información comprensible y respeto por la integridad física y emocional de las pacientes.
“Situaciones como la de Alison evidencian la importancia de que estos principios no queden únicamente plasmados en leyes o fallos judiciales, sino que sean efectivamente aplicados en cada institución de salud, pública o privada”, afirmó.
Investigación judicial
El reciente apartamiento del fiscal Andrés Azar de la investigación sobre el caso volvió a poner en agenda la violencia obstétrica. La decisión fue adoptada por el Ministerio Público Fiscal, a cargo del fiscal jefe Juan Agustín García, durante una audiencia en la que intervino la querella de la víctima. Se designó en su reemplazo a la fiscal Lucrecia Sola para continuar con la investigación.
El pedido de apartamiento había sido formulado por los abogados querellantes, quienes cuestionaron distintas decisiones adoptadas durante la causa, entre ellas la negativa del fiscal a autorizar una pericia clave sobre el corazón que le fue retirado a Alison. La querella había propuesto que el estudio fuera realizado por el especialista José Milei, considerado una referencia nacional en cardiología y patología, pero la solicitud fue desestimada por el fiscal interviniente.
Desde la Subsecretaría de las Mujeres de la Municipalidad de Neuquén se acompaña y visibiliza a las mujeres que atraviesan situaciones de violencia obstétrica, repudiando prácticas que vulneran derechos fundamentales. “La violencia obstétrica no es un hecho aislado ni un exceso médico individual. Es una forma de violencia de género que debe ser visibilizada, denunciada y erradicada”, concluyó Alejandra Oehrens.