Efectivos del Cuerpo de Seguridad Vial de Cipolletti secuestraron un Fiat Cronos blanco, Presentaba la documentación adulterada y cuando constataron los números de chasis y motor comprobaron que tenía pedido de secuestro por robo en Laferrere, en el conurbano bonaerense. El vehículo intentaba ingresar a Río Negro desde Neuquén.
En el control de rutina, el conducto presentó una cédula adulterada que, al primer golpe de vista entrenado, fue detectada. No tenía las medidas de seguridad. El papel era trucho, y eso abrió la puerta a lo que vendría después: una inspección visual técnica que iba a terminar por revelar la verdad sobre ese auto.
Y lo que encontraron fue, lisa y llanamente, una obra de ingeniería delictiva. Cuando los efectivos se arremangaron y empezaron a revisar el rodado de arriba a abajo, el panorama fue de mal en peor para el conductor.
La numeración del chasis y del motor estaban adulterados: alguien los había intervenido para borrar la identidad original del vehículo. También los stickers de seguridad. Y los grabados en los cristales habían sido rayados y reemplazados con el dominio falso.
Hasta las autopartes verificadas de puertas y capot, que por ley deben tener grabados propios, fueron repintadas para ocultar cualquier rastro de la identidad verdadera.
Con todos esos elementos sobre la mesa, los investigadores dieron el paso fundamental: cruzaron el dominio real del vehículo con los sistemas policiales. Y ahí explotó todo. El Fiat Cronos blanco, tan prolijo, tan blanco, tan aparentemente normal, tenía en sus espaldas un pedido de secuestro por robo agravado.
El pedido por la comisaría de La Matanza Sur, de Laferrere, Con el cuadro completo armado, los efectivos del CSV dieron aviso al Fiscal de turno, quien no dudó ni un segundo. Dispuso de manera inmediata el inicio de actuaciones por el delito de Encubrimiento, la imputación formal del conductor del rodado y el secuestro del vehículo. El Fiat Cronos quedó ahí, parado, sin poder seguir su camino.