A veces los viajes regalan momentos que quedan para siempre. Algo así le ocurrió a Joaquín Bascur Delvas, un joven neuquino de apenas 18 años que, durante un paseo por la ciudad italiana de Florencia, terminó protagonizando una escena digna de película.
Joaquín, quien vive en Chos Malal, llegó a Italia acompañado por su abuela, Emilce Delvas, la misma que durante años le transmitió historias, recuerdos y anécdotas de ese lugar en el que vivió un tiempo. El viaje, que ya de por sí era especial para ambos, terminó regalándoles un momento inesperado que hoy atesoran como uno de los recuerdos más emocionantes de sus vidas.
La música siempre fue parte del universo de Joaquín. Creció en un hogar donde los sonidos y las melodías formaban parte de la vida cotidiana.
Su mamá, Estefanía Delvas, es violonchelista, por lo que desde pequeño estuvo rodeado de instrumentos, ensayos y conciertos. Pero en su historia musical también hay otro pilar fundamental: su abuela.
Fue ella quien lo llevó a ver recitales y espectáculos de grandes artistas cuando todavía era chico. Y también quien, en un gesto que marcaría su camino, le regaló el piano con el que comenzó a explorar su talento.
Con el paso del tiempo, ese interés se transformó en pasión. La Orquesta Municipal también fue parte de su formación, acompañando su crecimiento artístico y consolidando su vínculo con la música.
Un piano, la lluvia y una tarde inolvidable
El momento que hoy recorre su memoria ocurrió el lunes 8 de marzo. Mientras caminaban por las calles de Florencia, Joaquín y su abuela -que vive en la capital neuquina- llegaron hasta el histórico Palazzo Vecchio, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Allí, un piano ubicado en el lugar captó su atención. Como si lo estuviera esperando, Joaquín se acercó y comenzó a tocar.
Casi al mismo tiempo, una lluvia inesperada empezó a caer sobre la plaza. Los turistas y vecinos que caminaban por el lugar buscaron refugio bajo los techos y galerías cercanas. Fue entonces cuando ocurrió algo mágico. Mientras la lluvia caía sobre Florencia, los dedos del joven neuquino recorrían el piano y la música comenzó a llenar el ambiente. Los sonidos se mezclaban con el murmullo del agua y la escena se volvió tan inesperada como emocionante.
“Estoy cumpliendo un sueño”
En diálogo con Mejor Informado, Joaquín compartió lo que significó ese instante. “Estoy cumpliendo un sueño junto a quien me inspiró en el arte de la música, mi abuela. No puedo pedir más”, contó.
Para él, la música es mucho más que una disciplina artística. Es una forma de expresarse y de conectar con las emociones. “La música es expresión, disfrute y una forma de canalizar emociones. Tengo la dicha de recordar para siempre que un día me animé a tocar en el Palazzo Vecchio”, relató.
Cuando la música convierte un instante en recuerdo
La escena duró apenas unos minutos, pero para Joaquín y su abuela quedó grabada para siempre. Una tarde de lluvia, un piano abierto al público y el talento de un joven neuquino bastaron para transformar un simple paseo por Florencia en una postal única.
Porque a veces los sueños no llegan en grandes escenarios ni con luces y aplausos. A veces aparecen de manera espontánea, en medio de un viaje, cuando alguien se anima a tocar una canción y deja que la música haga el resto.