El vuelo FO5304 de Flybondi, con destino a Neuquén, comenzó como cualquier otro viaje, pero pronto se convirtió en una verdadera pesadilla para sus pasajeros. Andrea, una de las afectadas por el incidente, relató el padecimiento de cientos de personas que quedaron varadas en el aeropuerto, sin ninguna explicación.
El vuelo, originalmente programado para las 18:45, fue reprogramado a las 19:45, y la incertidumbre comenzó a instalarse entre los viajeros desde el inicio. Finalmente, los pasajeros fueron embarcados y llevados en ómnibus hacia el avión, pero al llegar a la pista, tuvieron que descender y esperar durante 20 minutos frente a las turbinas del avión. La situación se volvió más tensa cuando el personal técnico discutió con los tripulantes sobre un extraño sonido proveniente de la aeronave, mientras los pasajeros, incluidos niños y adultos mayores, exigían ser informados.
Luego de la espera, los pasajeros fueron finalmente reubicados en el avión, pero la situación empeoró cuando las puertas se cerraron y estuvieron dentro del avión durante tres horas sin que se les ofreciera agua. Entre los pasajeros, los niños lloraban, y Andrea, una de las afectadas, relató que su hija, insulinodependiente, comenzó a descompensarse debido a la falta de atención.
Cuando ya parecía que el viaje no podría empeorar, los pasajeros fueron nuevamente bajados del avión y confinados durante dos horas más en un área sin suficientes asientos. La falta de información y la confusión reinaban en el lugar, mientras los pasajeros estaban cada vez más frustrados por la falta de respuestas claras de parte del personal de Flybondi.
Andrea, quien viajaba con su hija, expresó su indignación por la total falta de protocolo de la aerolínea hacia sus pasajeros. "Es evidente que no hay ningún tipo de plan de cuidado", comentó, destacando que el personal de la empresa parecía desbordado y que la seguridad de los viajeros estaba comprometida en todo momento.
Finalmente, alrededor de las 00:30, el vuelo partió hacia Neuquén, diez horas después de la reprogramación inicial. Los pasajeros llegaron a su destino a las 3:30 de la madrugada, tras una experiencia desgastante que dejó una sensación de inseguridad y desconfianza hacia la aerolínea.