El 4 de febrero se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer, una iniciativa global establecida en el año 2000 durante la primera Cumbre Mundial contra el Cáncer para el Nuevo Milenio en París. En ese encuentro, la "Carta de París" sentó las bases para esta jornada con el propósito de disminuir la mortalidad evitable y fomentar la investigación, la prevención y el acceso equitativo a tratamientos médicos.
La Unión Internacional contra el Cáncer (UICC), encargada de coordinar esta efeméride, integra a cientos de organizaciones en más de 170 países y ha transformado esta fecha en un movimiento que va más allá de la difusión médica. La UICC impulsa la presión sobre gobiernos para que implementen políticas públicas robustas que prioricen no solo la cura, sino también la detección temprana y el acceso justo a terapias.
En particular, se destaca que el 70% de las muertes por cáncer ocurren en países en desarrollo, lo que evidencia la necesidad de cerrar las brechas en atención sanitaria. Por ello, los lemas recientes de las campañas mundiales se enfocan en "cerrar la brecha de atención", buscando combatir las desigualdades estructurales que dificultan diagnósticos oportunos y tratamientos efectivos.
El día mundial contra el cáncer en Argentina
En Argentina, el Día Mundial contra el Cáncer tiene un rol significativo a través del Instituto Nacional del Cáncer (INC) y diversas organizaciones civiles, que promueven la prevención primaria. Esto incluye la reducción de factores de riesgo como el tabaquismo y la mala alimentación, así como la realización de estudios preventivos como mamografías y pruebas de Virus del Papiloma Humano (VPH) en hospitales y espacios públicos.
La educación sanitaria es otro pilar fundamental en esta jornada, ya que se busca desmitificar el cáncer y eliminar el estigma asociado al diagnóstico. Se enfatiza que una gran parte de los casos pueden prevenirse y que la detección temprana aumenta significativamente las posibilidades de cura. La información precisa se convierte en un elemento esencial para empoderar a la población y fomentar el autocuidado.
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) integra esta fecha en su agenda de enfermedades no transmisibles. Sus informes advierten que, sin una intervención sostenida, los casos de cáncer podrían incrementarse drásticamente en las próximas décadas. Por ello, el 4 de febrero también funciona como un llamado a los países para revisar y fortalecer sus planes nacionales de control del cáncer, alineados con los objetivos de desarrollo sostenible que buscan reducir la mortalidad prematura por enfermedades crónicas.
La prevención primaria es clave: aproximadamente el 40% de los casos podrían evitarse mediante la reducción de factores modificables. Entre las medidas recomendadas se encuentran políticas estrictas contra el tabaquismo, dietas saludables y la promoción de la actividad física. Además, la vacunación contra el VPH y la Hepatitis B es una herramienta eficaz para reducir la incidencia de ciertos cánceres, especialmente cervicales y hepáticos, en las poblaciones con acceso a estos esquemas.
Por último, la detección temprana marca la diferencia entre tratamientos curativos y paliativos. Técnicas como la tomografía de baja dosis para cáncer de pulmón, colonoscopias y mamografías digitales permiten identificar tumores en etapas iniciales, cuando la tasa de supervivencia puede superar el 90%. La medicina moderna busca que estas tecnologías sean accesibles para todos los sectores sociales, evitando que se conviertan en un privilegio.