¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Miércoles 14 de Enero, Neuquén, Argentina
Logo Am2022
PUBLICIDAD

Energías renovables: por primera vez la solar y la eólica generan más electricidad en el mundo

El crecimiento récord de las energías limpias durante 2025 cubrió todo el aumento de la demanda global, con China, Asia y los países emergentes liderando la transición, mientras las economías desarrolladas avanzan a un ritmo más lento.

Miércoles, 14 de enero de 2026 a las 10:22
PUBLICIDAD
El sol, el viento y el agua empezaron, finalmente, a ganarle al carbón.

El 2025 será recordado por un hecho histórico que transcurrió en silencio: por primera vez en más de medio siglo, el mundo produjo más electricidad a partir del sol, el viento y el agua que quemando carbón.

En el primer semestre de 2025, las energías renovables generaron 5.072 teravatios hora (TWh), frente a los 4.895 TWh producidos por las centrales a carbón, según el centro de estudios energéticos Ember. El dato no es menor. Durante más de 50 años, el carbón había sido la columna vertebral del sistema eléctrico global. Su desplazamiento marca un cambio estructural en la forma en que el planeta se abastece de energía.

 

Por primera vez en más de medio siglo, el mundo produjo más electricidad a partir del sol, el viento y el agua que quemando carbón.

 

El punto de quiebre no llegó porque la demanda bajara. Todo lo contrario: en 2025, el consumo mundial de electricidad creció un 2,6% interanual, equivalente a 369 TWh adicionales. Lo extraordinario fue que ese aumento fue cubierto por completo por fuentes limpias. La energía solar aportó por sí sola 306 TWh nuevos, es decir, el 83% de todo el crecimiento, mientras que la eólica sumó 97 TWh, un 7,7% del total. La generación hidroeléctrica, en cambio, cayó un 2%, con 42 TWh menos que en el mismo período de 2024.

El resultado fue inédito: el crecimiento de las renovables no solo acompañó la expansión de la demanda, sino que permitió una leve reducción del uso de carbón y gas. En términos simples, el mundo empezó a electrificarse sin aumentar su dependencia de los combustibles fósiles.

La Patagonia sigue siendo el corazón eólico del país: Chubut, Santa Cruz y Río Negro concentraron más del 60% de la generación de viento.

 

La brecha 

Pero esta transición no avanza al mismo ritmo en todas partes. El mapa energético global se está partiendo en dos velocidades, y la brecha es cada vez más visible.

China sigue siendo el mayor consumidor de carbón del planeta y continúa inaugurando centrales térmicas. Sin embargo, al mismo tiempo lidera la expansión de las energías limpias. Solo en el último año incorporó más capacidad solar y eólica que el resto del mundo combinado. Ese crecimiento fue tan grande que superó el aumento de su demanda eléctrica y permitió que la generación a partir de combustibles fósiles cayera un 2%. En otras palabras: aunque quema mucho carbón, China ya está produciendo más electricidad nueva con el sol y el viento que con el humo.

India, el segundo país más poblado del mundo, recorrió un camino similar. Su demanda eléctrica creció a un ritmo más moderado y, combinada con nuevas instalaciones solares y eólicas, le permitió reducir también el consumo de carbón y gas.

El contraste aparece en las economías desarrolladas. En Estados Unidos, la demanda eléctrica avanzó más rápido que la capacidad renovable, lo que obligó a recurrir a más combustibles fósiles. En la Unión Europea ocurrió algo parecido: varios meses de bajo rendimiento de la energía eólica y de la hidroelectricidad empujaron una mayor generación a partir de carbón y gas.

Mientras tanto, el epicentro del boom solar se desplazó hacia los países de ingresos bajos y medios. Hoy, el 58% de la generación solar mundial proviene de ese grupo de economías. La razón es clara: el costo de los paneles cayó de manera drástica, lo que permite que mercados enteros se desarrollen en cuestión de meses, especialmente en regiones donde la electricidad es cara o inestable.

La Patagonia sigue siendo el corazón eólico del país: Chubut, Santa Cruz y Río Negro concentraron más del 60% de la generación de viento.

 

Más sostenible 

Pakistán es un ejemplo extremo de lo mencionado más arriba. En 2024 importó paneles solares capaces de generar 17 gigavatios (GW), el doble que el año anterior y el equivalente a casi un tercio de toda su capacidad eléctrica instalada. En la práctica, millones de hogares pasaron a producir su propia energía en los techos, reduciendo la presión sobre una red frágil. África vive un fenómeno parecido. Hasta junio de 2025, las importaciones de paneles crecieron un 60% interanual.

En Argentina, la transición avanza de forma más lenta, pero sostenida. Durante el primer semestre de 2025, las fuentes renovables principalmente eólica y solar aportaron alrededor del 18% de la electricidad del sistema interconectado, según datos de CAMMESA. La Patagonia sigue siendo el corazón eólico del país: Chubut, Santa Cruz y Río Negro concentraron más del 60% de la generación de viento. En paralelo, el norte del país, especialmente Jujuy, Salta y Catamarca, sostuvo el crecimiento solar.

Sin embargo, el avance tiene límites físicos y financieros. Aunque Argentina ya supera los 5.000 MW de capacidad renovable instalada, muchos nuevos proyectos quedaron en pausa por falta de financiamiento que se necesita por la saturación de las líneas de transmisión, que impiden trasladar la energía desde las zonas de mayor producción hasta los grandes centros de consumo.

El norte del país, especialmente Jujuy, Salta y Catamarca, sostuvo el crecimiento de energía solar.

 

En el mundo

En este tablero global, China no solo domina la generación, sino también la industria. En agosto de 2025, sus exportaciones de tecnología limpia alcanzaron un récord de 20.000 millones de dólares, impulsadas por un aumento del 26% en vehículos eléctricos y del 23% en baterías. La suma de ambos rubros ya supera ampliamente el valor de sus exportaciones de paneles solares, consolidando su control sobre las cadenas de suministro de la transición energética.

Los números marcan un punto de inflexión. Por primera vez, el crecimiento de las energías renovables acompaña el aumento de la demanda eléctrica mundial y desplaza al carbón como principal fuente de generación. La transición energética dejó de ser una promesa de futuro para convertirse en una estadística del presente. Y esa estadística dice que el sol, el viento y el agua empezaron, finalmente, a ganarle al carbón en su propio terreno.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD