En la apertura de sesiones de la Legislatura de Río Negro, el gobernador Alberto Weretilneck y su vice Pedro Pesatti se mostrarán juntos tras siete meses de frío intenso. La reconciliación comenzó con una invitación por Telegram para recorrer Punta Colorada, donde YPF monta los tanques gigantes del VMOS, y se consolidó en una reunión de tres horas con Facundo López, jefe de la bancada oficialista, en la que se frenó la decisión del presidente del parlamento de un bloque que hubiera empoderado a Aníbal Tortoriello, el rival que ya se puso en la línea de largada para el 2027. Todo esto en medio de una semana de rosca frenética en Viedma, con la aprobación del acuerdo con la petrolera estatal, elección de autoridades de la cámara y el debate por la coparticipación municipal.
La historia no empezó en Punta Colorada, sino siete meses atrás, cuando la definición de candidaturas al Senado dinamitó la relación. A partir de la baja de la candidatura de Pesatti, el vice se llamó a silencio y con los resultados que dejaron a Juntos afuera del Congreso, comenzó con una serie de artículos de opinión en los que se posicionaba contra del gobierno de Javier Milei y otros nostálgicos en donde recordaba la creación del partido provincial que lidera Weretilneck.
El gobernador minimizó siempre el distanciamiento, consideró que Pedro debería tener sus razones, pero que nada es tan grave como para que no pudieran vovler a juntarse. Pero en el medio el vice movió dos fchas, hace unos meses convocó a sesiones sin acordar con el oficialismo y apurados tuvieron que desempolvar proyectos que aún no estaban en la decisión del Ejecutivo aprobar, como la eliminación de 2 por mil de cada uno de los juicios que cobraba el sindicato SiTraJur.
La otra jugada es el reconocimiento del bloque de La Libertad Avanza-Creo Río Negro, que le daría poder y efectivo a los legisladores que se posicionan detrás de Anibal Tortoriello. Que además, provocaría una sangría en el bloque del PRO que lo llevaría a perder la segunda minoría y de esta manera además escalaría el peronismo para ocupar un lugar en el Consejo de la Magistratura.
El vice mascullaba bronca y decepción. Y hasta llegó a advertir "que no me ponga loquito". mientras el gobernador mantenía el silencio atroz.
El mensaje de Telegram
El inicio reconciliación llegó después de siete meses: un mensaje de Telegram. Weretilneck lo invitó a recorrer Punta Colorada, donde YPF avanza con los tanques que almacenarán el petróleo de Vaca Muerta. La publicación de Pesatti en redes sociales y la foto sonriente distribuida por la Legislatura fue la postal que necesitaba el oficialismo para mostrar que la paz estaba en marcha. El vice se vistió de estadista, habló de desarrollo y valor agregado, y dejó atrás las críticas. Pero la cordialidad fue más protocolo que afecto: ni abrazos ni gestos cálidos, solo la escenografía de unidad.
El verdadero acuerdo se cocinó en Viedma, en una reunión de tres horas con Facundo López. Allí se habló de todo: de la continuidad de Pesatti como vicepresidente del partido, el proyecto de reelección 2027 y sobre todo de la necesidad de frenar la creación de un bloque que empodere a Tortoriello. López lo convenció: no era momento de abrirle la puerta al rival que ya se posiciona como candidato fuerte. Fue una tregua política, más pragmática que afectiva, pero suficiente para llegar sin sobresaltos al 1 de marzo.
Aunque Pesatti mostró algunas cartas y se guardó los ases para más adelante, también es consciente que aunque tuvo diálogo con otros sectores políticos, como extrapartidario nadie le iba a dar tanto como Juntos y Weretilneck, que le permitió ser dos veces vicegobernador y también intendente de Viedma.
La semana en Viedma fue intensa. La rosca del oficialismo no tuvo descanso. Hubo sesión extraordinaria para aprobar el acuerdo con YPF sobre la exportación de GNL; una nueva ley de Ministerios, sesión preparatoria que ratificó autoridades de la Legislatura; y reunión con intendentes para abrir el debate sobre la nueva ley de coparticipación. En esta reunión presidida por el gobernador en el Salón Gris de Casa de Gobierno no estuvo María Emilia Soria, todavía envuelta la polémica con el ministro de Gobierno Agustín Ríos.
La intendenta aprovechó la apertura de la Fiesta de la Manzana para criticar al gobierno provincial por lo caro que pagan la electricidad los productores. El flamante titular de la cartera le contestó duro. Dejó en claro que la provincia había reducido Ingresos Brutos y que la mayor carga era de IVA, un impuesto nacional. Y que si el municipio quería colaborar con los chacareros y empresarios frutícola, que no les cobre las tasas. La blonda prefirió terminar ahi la polémica. También no decir ni una palabra del deficit que generó la Manzana, oficializado en 2.300 millones de pesos, unas 50 cuadras de asfalto.
¿Habrá foto?
El protocolo indica que Weretilneck saldrá el domingo a la mañana desde la Casa de Gobierno, rodeado de su gabinete y alfiles, caminará hasta la Legislatura donde será recibido por el Vice y ambos ingresarán al recinto. Todos los años anteriores en los que Pesatti recibió al Gobernador, levantaban las manos juntos en el estrado. Se espera con ansias si esa imagen existirá. La foto que confirme que la paz entre ambos existe. El oficialismo necesita esa postal para blindarse en un mensaje de unidad y estabilidad.
Porque la paz es frágil y las rencillas no desaparecieron. Soria y Tortoriello, juntos o separados, acechan. El 1 de marzo no se juega una sesión más: se juega una imagen. Y cuando las puertas del recinto se abran y las cámaras enfoquen el ingreso, el discurso no será lo más importante, sino los gestos. Si levantan las manos juntos, la tregua habrá ganado tiempo. Si no, el 2027 empezará antes de que termine el aplauso.