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Fobias alimentarias: cuando el miedo se sienta a la mesa

Desde el rechazo extremo a la carne o a los vegetales, un recorrido por los trastornos menos conocidos sobre el temor a la alimentación.

Viernes, 30 de enero de 2026 a las 17:42
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Todas las fobias se pueden tratar pero se requiere un tratamiento con especialistas,

A simple vista, la comida es una de las experiencias más básicas y universales de la vida humana. Comer es necesidad pero también placer, costumbre, cultura y vínculos. Pero para miles de personas, sentarse frente a un plato no es un gesto grato ni cotidiano sino un desafío emocional, físico y mental. En ese espacio donde para la mayoría hay disfrute, para otros aparece el miedo.

Las fobias alimentarias son un tipo específico de trastorno. Se definen como miedos intensos, irracionales y persistentes vinculados a alimentos o al acto mismo de comer. No se trata de caprichos, gustos ni dietas: son respuestas automáticas del cerebro frente a un peligro que no existe o que está desproporcionado.

Quien las padece lo sabe. Reconoce que su reacción es exagerada. Pero no puede evitarla. La comida, que debería ser vitalidad, se convierte entonces en una amenaza y el cuerpo reacciona de manera extraña: palpitaciones, sudor, náuseas, sensación de ahogo, mareos. La consecuencia es casi siempre la misma: comer menos, comer siempre lo mismo, eliminar grupos enteros de alimentos, o directamente evitar comer.

Aquí, un repaso por las gastrofobias más comunes.

Las personas que padecen lacanofobia, lo tienen con respecto a una sola fruta o verdura en particular.

 

Cibofobia: la comida como amenaza

La cibofobia es el miedo generalizado a los alimentos por temor a intoxicaciones, bacterias o alergias. La persona revisa compulsivamente fechas de vencimiento, evita comida preparada por otros, no confía en productos frescos, ni come en bares o restaurantes.

Todo debe estar bajo control. Si no lo está, no se come.

Esta fobia suele aparecer después de una intoxicación o una reacción alérgica, pero luego se expande a casi todo lo que no fue preparado por la propia persona.

 

Carnofobia: ni se come ni se toca

Es una fobia específica caracterizada por un miedo intenso, persistente e irracional a consumir carne animal, ya sea roja, blanca o incluso procesada. A diferencia del vegetarianismo o el veganismo, que son elecciones éticas, culturales o de salud, en la carnofobia no es una decisión consciente.

Quien la padece también puede experimentar angustia al verla, olerla, tocarla o incluso al estar en un entorno donde se esté cocinando.

Quien padece carnofobia puede experimentar angustia al verla, olerla, tocarla o incluso estar en un entorno donde se esté cocinando.

Fagofobia: el terror a tragar

La persona siente que su garganta se va a cerrar, que se va a atragantar o que va a dejar de respirar. Puede afectar tanto con sólidos como con líquidos, e incluso a pastillas.

Muchos casos comienzan tras un episodio real de atragantamiento. El cuerpo recuerda el pánico, y el cerebro decide que no volverá a exponerse.

Quien padece fagofobia puede terminar reduciendo su dieta a purés, sopas, líquidos o pequeñas cantidades.

 

Neofobia: cuando lo nuevo da miedo

La neofobia alimentaria es el rechazo intenso a probar alimentos nuevos. En los niños es común y forma parte del desarrollo. Se cree que es una especie de herencia evolutiva que evitaba que nuestros antepasados comieran cosas venenosas.

La dieta suele volverse cada vez más limitada, sólo alimentándose de lo que ya se conoce, de lo que sabe a seguro.

 

Emetofobia: evitar las nauseas 

Se define como el miedo intenso y persistente a vomitar o ver a otros en esa situación. Las personas con emetofobia no solo temen el acto físico del vómito, sino todo lo que lo rodea: la pérdida de control, la humillación o la posibilidad de enfermarse.

En relación con la comida, la emetofobia suele traducirse en una dieta extremadamente restringida. La persona evita alimentos que considera peligroso,  comidas fuera de casa, platos exóticos o alimentos crudos.

 

Miedos específicos: verduras, hongos y más

La lacanofobia es el miedo a las verduras o frutas. En ciertos casos basta con verlas para que aparezca el síntoma. Generalmente, las personas que padecen este trastorno, lo tienen con respecto a una sola fruta o verdura en particular y no pueden siquiera tocarla o estar cerca de ella, mucho menos consumirla.

La micofobia es el temor extremo a los hongos, asociados en la mente del paciente al veneno. El miedo a los hongos en todas sus variedades se desprende de la creencia de que todos son potencialmente venenosos y que su ingesta puede causar la muerte.

Las consecuencias de la gastrofobias es casi siempre la misma: comer menos, comer siempre lo mismo, eliminar grupos enteros de alimentos, o directamente evitar comer

 

¿Se puede tratar?

Sí. Como cualquier otra fobia, las alimentarias son tratables. La terapia psicológica permite que el cerebro reaprenda. No se trata de forzar a la persona a comer, sino de reconstruir la sensación de seguridad.

Las técnicas de respiración y relajación pueden reducir la respuesta de ansiedad y miedo. Pero el paso clave es acudir a un profesional: entender de dónde viene el miedo y enseñarle al cerebro que ya no es necesario. Porque incluso en los actos más simples, como comer, el cuerpo y la mente pueden encontrar razones para detenerse.

¿Conocés a alguien que padezca alguno de estas fobias? Contale que no está solo, que hay otras personas que también atraviesan lo mismo.

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