El martes 13 de enero de 2026 está marcado por la superstición que lo acompaña desde siglos atrás, considerado por muchos como un día de mala suerte que preferirían evitar. La frase popular “Martes 13, no te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes” refleja ese temor arraigado en la cultura popular.
Esta fecha ocupa un lugar destacado en el podio de las supersticiones, siendo un día envuelto en leyendas y creencias que se han transmitido de generación en generación. Pero, ¿de dónde proviene esta mala fama?
El número 13 ha sido interpretado de distintas maneras a lo largo de la historia. Para los antiguos griegos, era un número sagrado, ya que Zeus gobernaba el Olimpo acompañado por doce dioses más, sumando trece. Sin embargo, en la mitología nórdica, la cifra 13 tiene una connotación trágica: durante un banquete en el Walhalla, Loki se coló sin invitación, elevando a trece el número de dioses presentes. Esto desencadenó una pelea en la que murió Balder, el dios favorito, marcando el número con una fatalidad que perdura hasta hoy.
En la tradición cristiana, el temor al 13 también se vincula con la Última Cena, donde Jesús y sus doce apóstoles sumaban trece comensales, lo que ha generado pavor a que 13 personas se sienten juntas a una mesa.
La carta número 13 en el Tarot, conocida como la carta de la muerte, añade otra capa de significado a esta cifra. La astróloga Patricia Kesselman explica que este número representa “el primer número después de la finalización de un ciclo (12) y se relaciona con un nuevo inicio (nacimiento, muerte y regeneración) pasando, previamente, por la disolución”. Según Kesselman, esta etapa es “muy complicada y dolorosa porque al hombre lo envuelve la inconciencia y un velo de vacío”, simbolizado en la carta y el número 13.
Además, el 13 tiene un simbolismo kármico: representa “demasiada estabilidad y poca elevación”, porque su suma interna (1+3=4) remite a los cuatro elementos que simbolizan el mundo material, pero sin la proyección espiritual asociada al número 7. Por eso, el 13 se relaciona con pérdidas y una estabilidad sin aspiraciones al cambio, según la especialista.
Por su parte, el martes, día regido por Marte, el dios de la guerra, la violencia y la destrucción, aporta su propia carga negativa. Kesselman describe a Marte como “un planeta de maldad natural”, asociado con la sangre, la infortunio rápida y la crueldad. Los martes suelen considerarse días agresivos y poco propicios para los comienzos agradables.
El martes también es un día preferido para la magia y la hechicería, ya que se cree que los espíritus están más cercanos, lo que aumenta la percepción de peligros y misterios en esta jornada.
La mala reputación del martes 13 no es reciente. Desde la Edad Media, esta fecha arrastra una opinión negativa. Un ejemplo emblemático es la caída de Constantinopla el 29 de mayo de 1453, un martes, que significó una gran crisis para la comunidad cristiana y reforzó la creencia en la mala suerte del día.
Otros relatos sugieren que la destrucción de la torre de Babel ocurrió un martes 13, lo que también contribuye a asociar esta fecha con la destrucción y la desgracia.
A pesar de todas estas historias, las connotaciones negativas de este día carecen de respaldo científico y se consideran supersticiones sin fundamento real. Sin embargo, el peso cultural y emocional que tienen estas creencias hace que muchos prefieran tomar precauciones y evitar riesgos en este día.
Por eso, aunque la razón nos invite a ignorar estas creencias, muchos aún prefieren empezar el día con el pie derecho y cruzar los dedos para evitar cualquier mala suerte.