Nido de las manos

Hacer

Desde coser refugios para la niñez hasta criar gallinas felices; desde hacer arte tomando vino hasta reversionar la alfarería tradicional, de todo se les ocurre a los patagónicos con ganas de hacer cosas. Aquí proyectos que salen de la norma y lo hacen con mucha onda.
jueves, 11 de abril de 2019 · 16:43

Geo cerámica

Lucia Martini, además de ser diseñadora industrial es una apasionada del diseño. En 2017, creó su marca Geo Cerámica: diseño aplicado a fabricación de objetos de cerámica en serie.

Ella diseña cada producto en un programa 3D por computadora. Allí, define formas y dimensiones de sus creaciones. Luego, mediante una  impresora 3D en plástico, genera un prototipo y confecciona moldes de yeso para poder hacer la producción en serie de cada objeto.

Los diseños son variados, desde objetos decorativos hasta mates y vajilla en cerámica. “Nuestros diseños se encuentran registrados en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), garantizando a nuestros clientes autenticidad y un producto único”, asegura la emprendedora, que además de la producción en serie de los diseños, también crea hace diseños a pedido, regalos empresariales y próximamente, dará clases de su especialidad.

Lo fascinante de su trabajo es que en cada objeto combina tecnología innovadora con técnicas tradicionales del modelado de cerámica y con la magia y singularidad del “hecho a mano”.   

Refugio Indio

Refugio indio es un emprendimiento de costura que comenzó con la clásica situación de dos amigas que comparten el gusto por el "corte y confección" y un día se juntan para ver qué pueden hacer. Y así, salieron de lo clásico para hacer algo creativo y original.

Entre puntos y puntadas, comenzaron a crear carpas indias para pijamadas infantiles. De ahí surgió la idea de hacer accesorios para las carpas, de ahí hacer objetos de decoración, de ahí hacer juegos lúdicos (de madera y pintados a mano) para que los niños jueguen mientras están dentro de las carpas, de ahí mil cosas más, porque en sus cabezas las ideas nunca cesan.

“Las carpas indias, además de ser decorativas son lúdicas. Sirven como zona de descanso y de lectura. Y lo mejor de todo es que no ocupan tanto espacio así que pueden ir perfectamente en un rincón de la habitación”, aseguran las creadoras. El cliente elige el modelo de carpa, el estampado y color, y las manos mágicas de estas dos amigas hacen el diseño y la confección. Las hay con pompones, con plumitas, con estampados, a lunares, o lisas. Están hechas de madera y tela y se pueden guardar o mover fácilmente. Todo hecho a mano.

Hoy, Refugio Indio hace carpas a pedido, además cuenta con un stock de alquiler para eventos infantiles (y este es otro emprendimiento aparte, de ambas) y si el cliente lo requiere, también se hacen cargo de la ambientación.  

Mac Vou, gallinas cero estrés

Hace 5 años, Martín Voillat lleva adelante este emprendimiento avícola en su chacra de Cinco Saltos (Río Negro) en el cual las gallinas crecen y viven sueltas, libres y sin estrés. 

¿Cómo? En Mac Vou asegura que se puede criar gallinas sin estrés, lo que garantiza que sus huevos sean de mejor calidad. Para eso, las gallinas no viven en el clásico gallinero de encierro. Están sueltas, bajo techo y cuando quieren, toman sol o agua de sus bebederos. Estas ponedoras coloradas tienen nidales (casitas con techo de 30x30 cm) de los que entran y salen a voluntad para poner los huevos. Empiezan a las 6 de la mañana y hasta el mediodía están poniendo.

Otro dato curioso es que son todas gallinas solas que dan huevos sin galladura (sin gallo) y, como dice su dueño, “Son gallinas solteras y felices y tienen un promedio de postura de un huevo cada 26 horas por gallina. Estamos en el ideal”.

Este establecimiento, que hoy cuenta con 1.000 animales, comercializa los huevos de gallinas libres de jaulas en maples de 30 unidades, en locales o con envío a domicilio. En tiempos en los que la gente quiere saber qué es lo que come, aseguran que tienen mucho trabajo y muy buenas devoluciones de sus clientes. Y que tienen intenciones de seguir creciendo porque, como dice Martín, si hay algo que no les falta es huevo.   

De copas y brochas

Esta iniciativa convoca al público en general para asistir a “encuentros de arte para no-artistas” en los cuales se puede incursionar en la pintura mientras se degusta un buen vino.

Tal como lo anuncian en sus medios de difusión, “en cada encuentro se presenta a un artista plástico, quién será el protagonista de la noche: invitando a los participantes a conocer todo sobre su proceso creativo, quién es, qué hace y cómo lo hace”. Luego, el artista invitado y a su vez, anfitrión, propone una consigna sobre la cual trabajar durante las siguientes 3 horas para que los participantes pinten sus propios cuadros, mientras circulan las copas de vino.

En sus inicios, los eventos de De copas y brochas  se daban en las ciudades de Buenos Aires y Córdoba pero este año llegaron a Neuquén. Sol Giuliani es una de las representantes en el sur de esta propuesta y aseguran que el horizonte final de cada evento es acercar a todo el público al arte desde un lado lúdico, recreativo y distendido. Además, no es necesario tener experiencia previa y con la entrada al evento se garantiza la guía del artista, los materiales y una copa de vino de bienvenida. Salud.

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