Nido Antiprincesa

Ramona y las mujeres patrimonio cultural inmaterial

¿Por qué en el norte de Neuquén estas mujeres campesinas fueron consideradas parte de su patrimonio cultural inmaterial?
viernes, 20 de septiembre de 2019 · 06:44
Por Mime Mascaró

 

Sale el Sol en mis cabezas

Empecé a tocar la guitarra a los 12, me enseñaron mi abuela y mi mamá, eran cantoras…- Aja? ellas también?...- ….Sí...pero mi mamá hasta los 16 no me dejó salir a tocar la guitarra… me dijo que primero tenía que aprender a rezar el rosario.. a los difuntos…. -Y a dónde tocaba? - En fiestas de Santos, en trillas, en casamientos, en velorios, …- Y le ha enseñado a alguien a tocar la guitarra? - Ninguna de mis hijas ha querido... - Bueno... muchas gracias Ramona, y muchas gracias por seguir tocando.”

 

Ella es Ramona Vázquez. Y la del "ajá", es Sol Cabezas.

¿Por qué en el norte de una provincia argentina estas mujeres campesinas fueron consideradas parte de su patrimonio cultural inmaterial? Esta pregunta guió el exquisito trabajo de investigación de la gestora cultural neuquina Sol Cabezas. (Y pensamos... qué genialidad ésta del destino, ponerle ese nombre y ese apellido a tremenda preguntadora).

 

De la mano de sus manos 

Las cantoras neuquinas fueron declaradas patrimonio cultural inmaterial de esta provincia, y en el trabajo de investigación de Sol Cabezas el patrimonio adquiere ropaje y se ve, se oye, se mira y se toca. 

“Cantoras del Norte Neuquino, recuperando nuestra identidad” se llama su obra , la que realizó junto a Luis Enrique Castillo en colaboración con el Instituto Mexicano de Curaduría y Restauración. 

De la mano de su mano, nos adentramos en un mundo que de tan propio, se nos ha vuelto ajeno; el del interior del interior neuquino, el de la profunda Patagonia profunda.

 

De la mano de las manos de Silvia Canales y su guitarra. También. (Marzo, Fiesta Popular de las Cantoras en Varvarco).

 

No me desampares ni de noche ni de dia

“En fiestas de santos, velorios de angelitos y despedimentos, la cantora es la que lleva la música y la espiritualidad. Acompañada de su guitarra y su voz, las cantoras son el manifiesto viviente de una tradición patrimonial que tiene una historia milenaria. La guitarra era monopolio de las mujeres en el norte neuquino, salvo en algunos casos donde la cantora no pudiera, el hombre tomaba el instrumento pero cantaba con una voz afeminada (llamados mariquitas), este acto tan singular es muestra de feminismo y resistencia en las mujeres campesinas y cantoras.” narra en uno de sus pasajes la investigadora. 

Pero no descansa en el dato preciso la razón del encanto de su trabajo. Es en la escala. Sol no habla de las cantoras. Sol habla con las cantoras. Y nos permite ser parte de esos diálogos, que son fugaces y eternos, como fugaces y eternas son las estrellas.

 

Susana Valdés, cantora del Norte...del centro y adentro.

 

 

Vivir para cantarla 

Cantoras de saberes, curanderas de tristezas y guardianas del patrimonio, las cantoras nos demuestran que son un ejemplo de tradición viva, afirma con la cadencia de final de copla, Sol Cabezas, esta incansable narradora, que tanto tiene de cantora.

 

 Fluir. Confluir.






 

 

 

 

 

 

 

 

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