Nido Fiu Fiu

Una para todas y todas para Prosas

La moda es un trabajo colaborativo y la diseñadora Paula Rosas lo sabe, lo vive y lo demuestra. En su primer desfile en la semana de la moda más importante del país, dejó el ego de lado, no dudó, y convocó a colegas, artesanas, emprendedoras y realizadoras neuquinas para que la acompañen en pasarela y visibilizar la identidad patagónica a nivel nacional.
miércoles, 11 de marzo de 2020 · 11:37

Todavía sigue atendiendo llamadas, dando notas, asistiendo a clases de mentoreo y cerrando reuniones en Buenos Aires para proyectar lo que sigue. Es que Paula Rosas es así, no para. Vive en permanente cambio, se mueve, hace, siente, diseña, teje y desteje. El viento la lleva y ella avanza, se adapta, muta. Como el nombre de su colección.

Debut

PROSAS pisó Bafweek, el ciclo de desfiles porteño más importante que se desarrolla en el país, por primera vez y para ella “es un premio a la dedicación, la perseverancia y la identidad sostenida”. Llegó ahí luego de haber ganado, ¡en enero!, el concurso Autores de Moda, al que se presentó conectada vía una red wifi desde Las Grutas, un minuto antes de que cerrara la inscripción.

 

Fibras naturales del norte neuquino son parte fundamental de su colección MUTAR, que refleja el paso del tiempo y la adaptación al entorno.

Venía de una etapa de cambios, de procesos que terminan y dan lugar a algo nuevo. Se había separado y para reencontrarse con sus deseos decidió meterle fichas a su proyecto personal. Se dedicó a tejer usando fibras naturales, dos agujas, crochet, maquina; dibujó figurines, probó moldería alternativa en un maniquí, y de a poco empezó a surgir Mutar, la colección que le dio el pase a la Capital Federal. En el medio fue conociendo mujeres que enriquecerían su propuesta y que sin saberlo serían parte fundamental del logro colectivo. Pero eso, lo contamos más adelante. Volvamos a la colección. 

 

Los equipos reflejan la destreza de sus manos tejedoras, crochet, dos agujas y paños con bordados únicos.

 

Patagonia Mutante

Su lugar en el mundo es este, la Patagonia, al que volvió con el título de Diseñadora de Indumentaria debajo del brazo ni bien terminó de cursar. Su inspiración es netamente local, de estas raíces surge todo su trabajo. A través de sus diseños cuenta vivencias sureñas que se traducen en el desgaste producido por factores climáticos y por la incidencia del paso del tiempo en el volumen, modelando y alterando las formas, como le pasa a la gruta. Se regenera la estética, muta, y deviene algo nuevo. Fiel reflejo de su introspección. 

 Las prendas, la modelo y la locación son patagónicas ciento por ciento.

Así fue que plasmó esas ideas en las prendas usando materia prima de hilanderías regionales: cashmere, merino, mohair, alpaca y llama, que coloreó de verdes, ocres, y terrosos típicos de nuestros paisajes, colores logrados a partir de tintes naturales. Echó mano a textiles de algodón y lanas sastreras para completar equipos y dio el toque final con accesorios-objeto hechos enteramente a mano y a contrareloj. El desfile estaba a un paso. 

Construcción colectiva

Subir una colección a pasarela es un trabajo arduo y lleva meses de preparación. Hay que contemplar todo tipo de detalles, hacer un poco de show, mostrar vanguardia, valorar lo propio, confiar en sí mismo, producir, impactar y llegar a tiempo. Poder hacerlo en la vidriera más vista a nivel nacional es una oportunidad que hay que saber aprovechar y potenciar. Y Paula estaba dispuesta. No se quedó girando sobre su propio eje sino que como el viento patagónico, decidió arrastrar a todas y llevarlas por nuevos rumbos. 

Abrió el juego, eligió sumar, compartir y proyectar. Porque si gana una, ganan todas. Y así fue. Lejos de engrandecer su protagonismo aunó fuerzas, subió a escena a más mujeres creadoras y tiraron todas para el mismo lado con un proyecto común. 

Las botas con leyendas patagónicas de Proyecto Barda están hechas a mano por Abril Ghilini.

Todas ellas fueron parte de Mutar: Cecilia Palavecino, de Huellas Hilandería, una pyme regional, aportó las fibras naturales “a ojo cerrado”. Alicia, una tejedora de más de 80 años, oriunda de Centenario, tejió a la vieja usanza las polainas y paños que luego Paula bordó arriba. La diseñadora Abril Ghilini, de Proyecto Barda, confeccionó los calzados de cada pasada. “Los hizo especialmente, cosió y martilló a mano cada bota y se puso al hombro ideas locas y la resolución de imprevistos”. La artesana Liliana Montenovo, estuvo a cargo de los sombreros de fieltro. El patagónico Cucho, que remite a las piedras desgastadas, fue la estrella. El video que ambientó el desfile lo realizó Espacio Nórdico en Las Grutas y la modelo de campaña, Lucrecia Rodríguez, es una promesa nacida y criada en Neuquén. Por último, y para el saludo final, Paula vistió un mameluco blanco hecho por Paulina Di Santo, otra diseñadora neuquina que vale la pena descubrir, y recibió los aplausos en compañía de Abril. Todo un manifiesto. 

Paula Rosas y Abril Ghilini en el saludo final son la prueba de que en la Patagonia hay equipo.

 

El desfile fue una construcción colectiva con la que se logró que la puesta arriba de pasarela se vea como nuestro paisaje: único, crudo, sofisticado, irrepetible. “Dejé la vida para este desfile”, cuenta Paula, “estoy feliz de haberlo logrado, de poder posicionar a la Patagonia como productora de fibras naturales y de dar a conocer a tantas trabajadoras, artesanas y mujeres talentosísimas y generosas que lo dieron todo para que juntas mostremos lo mejor que tenemos”, resume orgullosa. Confirmando una vez más que la identidad y el trabajo en equipo, genuino y generoso, son las claves que están de moda.  


Una pasada que incluye botas, polainas, sombrero, accesorios y la hilandería neuquina en todo su esplendor resume las construcción colectiva de PROSAS.

 

 

 

 


 

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