Tristeza

No se pudo más

La gravedad de la fractura en la pata trasera de la potranca rescatada el sábado, no permitió que una operación solucionara la lesión y fue sacrificada.
miércoles, 1 de julio de 2020 · 00:05

El potrillo rescatado el sábado en la Autovía Norte, a la altura de la rotonda de CAPEX, resultó ser hembra. La potranca fue bautizada “Milagros” por los rescatistas y llevada a una chacra de Plottier hasta que evaluara sus heridas un médico veterinario especialista en grandes animales. Los encargados de recibir y cuidar al animal fueron un matrimonio de esa ciudad. Ellos la alojaron en su establo y recibieron a los cuatro profesionales que acudieron a revisarla y dar su diagnóstico.

El lunes se hizo presente Juan González, veterinario de Centenario, quien fue quien le hizo una placa radiográfica para poder ver qué tipo de fractura era. El pronóstico no fue bueno. Se trataba de una dislocación y doble fractura expuesta en la pata trasera que  afectaba tibia y fémur. Esta situación le provocaba fuertes dolores a la joven potranca, que apenas podían ser mitigados con medicación.

El lunes también concurrió Federico Jaramillo, médico veterinario de Plottier, quien al revisarla y ver las placas de RX con las fracturas, coincidió con González que una cirugía no iba a solucionar semejante lesión y allí comenzó a hablarse de eutanasia.

Para comprender un poco más qué es lo que sucedió y por qué se tomó esa determinación, hay que conocer cómo funcionan los cuartos traseros de los equinos.

Las extremidades del caballo son estructuras hechas de huesos, articulaciones, músculos, tendones y ligamentos que soportan el peso del cuerpo del animal. Incluyen dos aparatos, el suspensor, que lleva gran parte del peso, previene la sobreextensión de la articulación y absorbe los golpes. El aparato de estancia, bloquea las articulaciones principales de las extremidades, lo que les permite a los caballos permanecer de pie mucho tiempo, inclusive cuando duermen.

Las extremidades juegan una parte importante en el movimiento del caballo. Las patas realizan funciones de absorción de impactos, la carga de peso y la disponibilidad de empuje.

La lesión de Milagros era una fractura completa en su pata trasera, una en la parte del cuarto, en el fémur y la otra en la tibia, debajo de la rodilla. Al ser expuesta había “molido”, literalmente, los huesos.

Dos veterinarios más que concurrieron para ver si era posible intentar una cirugía, se vieron desalentados al comprobar la magnitud del daño. Una amputación tampoco hubiera sido una solución, ya que no es posible que un animal de ese porte pueda mantenerse y movilizarse en tres patas.

La decisión fue unánime. “Milagros” no podía tenerse en pie. El dolor era insoportable y una mejora en su calidad de vida, imposible.

Con tristeza, bronca e impotencia se decidió “dormirla” para que no siguiera sufriendo.

Ayer a las 17 hs., una inyección puso fin a su corta y triste vida. No se pudo hacer más por ella.

Tal vez ahora, su espíritu libre galope alegremente por alguna dimensión desconocida para los humanos, pero habitada por muchos otros caballitos que ya cumplieron su ciclo en ésta tierra.

Volá alto y trotá feliz “Milagros”, muy lejos del maltrato, la desidia y la ignorancia.

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