En medio del drama que se vive en el sur del país por los incendios forestales que ya afectaron a más de 230.000 hectáreas, los gobernadores de las provincias patagónicas mantuvieron una reunión de trabajo y acordaron pedirle al Congreso de la Nación que trate con urgencia la Ley de Emergencia Ígnea durante las sesiones extraordinarias.
El encuentro se realizó de manera virtual y reunió a los mandatarios de Río Negro, Chubut, La Pampa, Neuquén y Santa Cruz, quienes coincidieron en la gravedad de la situación ambiental, productiva y social que atraviesa la región. La solicitud apunta a que el proyecto sea incluido en el temario que comenzará a debatirse a partir del lunes 2 de febrero, cuando se reactive la actividad legislativa en ambas cámaras.
Durante la reunión, los gobernadores repasaron el impacto de los incendios registrados en los últimos meses: más de 168.000 hectáreas quemadas en La Pampa, alrededor de 45.000 en Chubut, 10.000 en Río Negro, 6.000 en Neuquén y 700 en Santa Cruz, cifras que reflejan un escenario sin precedentes en la Patagonia.
Los mandatarios destacaron el trabajo conjunto con el Gobierno nacional a través del Sistema Nacional de Manejo del Fuego, y valoraron el despliegue de brigadistas, medios aéreos y la cooperación entre provincias. Sin embargo, remarcaron que la magnitud de los focos, sumada a la crisis climática, exige herramientas excepcionales y recursos inmediatos para enfrentar la emergencia.
En ese marco, informaron que mantuvieron contacto con el ministro del Interior, Diego Santilli, a quien le adelantaron la decisión de impulsar el reclamo ante el Congreso. El objetivo central es avanzar con la sanción de la Ley de Emergencia Ígnea, que permitiría destrabar fondos extraordinarios, agilizar la incorporación de aviones, helicópteros y equipamiento, reforzar la coordinación entre Nación y provincias y asistir de forma directa a las comunidades damnificadas.
Mientras tanto, la situación en el territorio sigue siendo crítica. En Chubut, los incendios avanzan con llamas que superan los 50 metros de altura, impulsadas por fuertes vientos, lo que obligó a priorizar la protección de poblaciones cercanas por sobre el intento de frenar el fuego.
Cientos de brigadistas trabajan desde hace casi 50 días sin descanso, en condiciones extremas y de alto riesgo. A los equipos locales se sumaron refuerzos de distintas provincias y cuadrillas provenientes de Chile, que colaboran en el combate terrestre, la apertura de cortafuegos y el resguardo de viviendas, animales y recursos naturales.
El uso de medios aéreos se mantiene de forma intermitente, condicionado por el clima y la visibilidad reducida por el humo. Según la Agencia Federal de Emergencias, el foco está puesto en contener daños, proteger a las comunidades y preservar el ecosistema, mientras los gobernadores insisten en que la ley es clave para dar una respuesta integral frente a una crisis que sigue en desarrollo.