En la Primera B siempre hay historias de película, pero la de San Martín de Burzaco entró en la categoría “plot twist”. Después de un año lleno de altibajos y un Clausura en el que llegó con vida hasta la última fecha, el club decidió sacar la escoba y anunciar una renovación casi total del plantel. Y no por cuestiones económicas ni por ciclos cumplidos, sino por algo más básico y doloroso en el mundo del Ascenso: la falta de actitud.
El comunicado, publicado en las redes oficiales, no dio margen para dobles interpretaciones. Sanma avisó que el plantel de Primera División “será renovado casi en su totalidad” debido a la “notoria falta de actitud” mostrada en la última fecha, donde el equipo perdió 3-1 con Deportivo Merlo después de haberse puesto en ventaja con un gol tempranero de Ariel Siliman. Aquella derrota le impidió meterse en el Reducido y terminó de colmar la paciencia de la dirigencia.
El mensaje institucional subrayó conceptos que calaron fuerte entre los hinchas: representar los colores del club “implica profesionalismo, dedicación y compromiso”, y que la actuación final del equipo “opacó el esfuerzo de la dirigencia y del cuerpo técnico”. No sólo fue una aclaración: sonó a sentencia.
Con 52 puntos en 40 partidos, 13 victorias, 13 empates y 14 derrotas, Sanma cerró la temporada en el 13° puesto, lejos de la ilusión que supo tener. Ahora, el club promete “redoblar esfuerzos” para reconstruir un plantel que esté a la altura de lo que exige su gente, esa misma que, como remarcaron, “hace grande a Sanma”.