La liga estadounidense de básquetbol femenino profesional (WNBA) atraviesa un momento clave luego de que expirara el convenio colectivo (CBA) entre la liga y la asociación de jugadoras sin que se alcanzara un nuevo acuerdo.
Aunque las negociaciones continúan, el vencimiento del CBA ha incrementado la tensión entre ambas partes. Por ahora se mantiene un esquema provisional mientras se busca destrabar los puntos pendientes. Pero la falta de avances concretos encendió las alarmas dentro del sindicato.
El principal desacuerdo gira en torno a los salarios y al reparto de ingresos de la liga. Las jugadoras buscan una participación más equitativa acorde al crecimiento comercial y de audiencia que viene registrando la WNBA en los últimos años.
También existen diferencias en temas como beneficios, condiciones laborales y estructura contractual. La liga, por su parte, reconoció avances, pero no suficientes para cerrar un acuerdo. Ante este escenario, la asociación de jugadoras votó de manera mayoritaria para autorizar un posible inicio de huelga.
Esta medida no implica un paro inmediato, pero sí otorga al sindicato la facultad de convocarlo si las negociaciones se estancan. El voto fue interpretado como una herramienta de presión legítima. Las jugadoras han insistido en que su objetivo es alcanzar un acuerdo justo, no detener la actividad.
La incertidumbre podría impactar procesos clave como la agencia libre, el draft de expansión y la planeación de la próxima temporada. Aun así, ambas partes han expresado públicamente su intención de seguir dialogando para evitar un conflicto laboral. La WNBA se encuentra en una etapa de crecimiento histórico y un paro sería un golpe significativo. El desenlace dependerá de la capacidad de liga y jugadoras para acercar posturas en las próximas semanas.