El Argentina Open levantó el telón en Buenos Aires y los primeros pasos de los tenistas argentinos dejaron un balance dividido. En la jornada inaugural, Facundo Díaz Acosta se despidió rápidamente del torneo, mientras que Román Burruchaga dio una muestra de carácter y avanzó a la próxima ronda.
Díaz Acosta, 285° del ranking mundial, cayó ante el chileno Alejandro Tabilo (71°) por 7-6 (5) y 6-3 en la primera ronda. El resultado marcó un golpe duro para el argentino, que defendía el título obtenido en 2024, cuando había levantado el trofeo por primera vez en su carrera.
El partido fue más parejo de lo que indica el marcador final. El primer set se resolvió en un tie-break muy ajustado, con chances desperdiciadas por Díaz Acosta y una reacción tardía que no alcanzó para inclinar la balanza. En el segundo parcial, un quiebre temprano le permitió a Tabilo manejar el desarrollo y cerrar el encuentro con autoridad.
La eliminación confirma el momento irregular que atraviesa el argentino, todavía lejos de aquella versión que lo llevó a meterse entre los mejores 50 del mundo y condicionado por problemas físicos y una racha adversa de resultados.
La cara opuesta de la jornada la ofreció Román Burruchaga. El argentino, que venía de alcanzar la final del Challenger de Rosario, jugó un partido sólido y sin fisuras para vencer al serbio Laslo Djere por 6-2 y 6-4 en una hora y 19 minutos de juego.
Burruchaga tomó el control desde el inicio, quebró temprano y nunca permitió que su rival se metiera en partido. Con firmeza en su servicio y agresividad en los momentos clave, cerró el triunfo y se metió en los octavos de final del torneo.
Ahora, el camino lo cruzará con un compatriota: Tomás Etcheverry será su próximo rival, en un duelo argentino que pondrá en juego un lugar entre los ocho mejores del certamen.
El Argentina Open empezó con emociones mezcladas para los locales, pero con la certeza de que todavía hay nombres argentinos con ambición y juego para seguir avanzando en Buenos Aires.