La espera terminó y la ansiedad se transformó en furor. Santiago Ascacíbar dio este martes el paso final para convertirse en nuevo jugador de Boca y en La Ribera ya lo celebran como un refuerzo de peso. El volante de 28 años se realizó la revisión médica y fue visto con indumentaria azul y oro, desatando la euforia de los hinchas que se acercaron a la clínica.
El Ruso llega proveniente de Estudiantes tras una negociación intensa, que tuvo idas y vueltas, pero que finalmente se resolvió con el aval de todas las partes. Boca adquirió el 80 por ciento del pase en una cifra cercana a los 4 millones de dólares, con un acuerdo que incluyó la resignación de un porcentaje por parte del jugador y la compensación de una deuda que mantenía el Pincha.
Capitán, referente y pieza clave del equipo de Eduardo Domínguez, Ascacíbar decidió cerrar una etapa marcada por el sentido de pertenencia y aceptar el desafío de ponerse la camiseta de Boca. Su última imagen con la camiseta de Estudiantes, emocionado tras el empate ante Independiente, ya había sonado a despedida.
La operación tomó carácter prioritario luego de la lesión de Rodrigo Battaglia, quien sufrió la rotura del tendón de Aquiles y deberá ser operado. Boca buscaba desde hace tiempo un volante con dinámica, personalidad y presencia ofensiva, y el nombre de Ascacíbar terminó imponiéndose.
Durante la revisión médica, el mediocampista estuvo acompañado por Ángel Romero, el otro refuerzo que cerró el Xeneize en las últimas horas, en una postal que empieza a marcar el nuevo rostro del plantel. La idea del cuerpo técnico es que ambos se integren de inmediato a los entrenamientos.
Mientras se aguarda el anuncio oficial y la firma del contrato por cuatro temporadas, en Brandsen 805 ya lo imaginan como una pieza clave en el mediocampo. El Ruso se puso la azul y oro y Boca sumó carácter, empuje y jerarquía.