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Jueves 29 de Enero, Neuquén, Argentina
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Cuando faltaron los goles, aparecieron los pibes: Gelini y Aranda, la señal del futuro en Boca

En una derrota áspera ante Estudiantes y en medio de un clima cargado por viejas heridas, Claudio Úbeda recurrió al semillero. Dos juveniles dieron el salto a Primera y dejaron una impresión que va más allá del resultado.

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Gelini y Aranda, en su primera noche con la camiseta de Boca: dos debutantes en medio de un partido caliente y una señal del semillero xeneize que vuelve a decir presente.

La noche en el Estadio UNO fue todo menos tranquila para Boca. Derrota, clima espeso, viejos rencores reavivados por el pase reciente de Ascacibar y un equipo golpeado por las ausencias. En ese contexto incómodo, casi hostil, apareció una noticia que se filtró entre los reproches y la bronca: el debut de Gonzalo Gelini y Tomás Aranda, dos chicos de Boca Predio que dieron su primer paso en la Primera del club.

No era el escenario ideal. Boca llegó a La Plata con pocos delanteros disponibles y varios lesionados, obligado a improvisar soluciones. Claudio Úbeda miró al banco, miró a la cantera y decidió apostar. No por romanticismo, sino por necesidad. Y los juveniles respondieron.

El primero en entrar en escena fue Gonzalo Gelini. Extremo zurdo, categoría 2006, ingresó a los 29 minutos del segundo tiempo con la camiseta 37, cuando el partido estaba picado y el margen de error era mínimo. No se escondió. Fue vertical, atacó los espacios y dejó su huella de inmediato: ganó de arriba y asistió al Changuito Zeballos para el descuento, en una jugada que mezcló intuición, potencia y decisión.

Gelini no llegó de la nada. Fue una de las piezas clave de la Reserva campeona 2025 y sus números lo respaldan: 5 goles y 6 asistencias en 20 partidos. Tiene contrato profesional y un perfil que Boca viene buscando hace tiempo para las bandas. En La Plata levantó la mano y dejó un mensaje claro: está listo para competir.

Sobre el cierre llegó el turno de Tomás Aranda. Minuto 42 del complemento, camiseta 36 y una mochila pesada para un chico de 18 años: intentar cambiar algo cuando el partido ya se escapaba. El enganche nacido en Ciudadela necesitó apenas un par de intervenciones para mostrar su sello. Conducción limpia, pausa cuando hizo falta y una jugada individual que terminó en un remate de media distancia, bien resuelto por el arquero de Estudiantes.

Aranda es uno de esos talentos que en Boca miran de reojo desde hace tiempo. MVP de la última final de Reserva, contrato hasta 2029 y un estilo que remite al volante creativo clásico, con técnica fina y personalidad. En pocos minutos dejó en claro que no le pesa la camiseta.

Boca se fue de La Plata con las manos vacías y más preguntas que respuestas. Pero en medio de una noche cargada de tensión, la aparición de Gelini y Aranda dejó una certeza: cuando el contexto aprieta, el semillero sigue respondiendo. A veces, las derrotas también muestran caminos.

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