El nombre de Carlos Zambrano vuelve a quedar en el centro de la escena, pero lejos de lo estrictamente deportivo. El defensor peruano, con pasado reciente en Boca Juniors, fue anunciado como nuevo refuerzo de Sport Boys en una decisión que sacudió al fútbol peruano y generó un fuerte rechazo en distintos sectores.
La polémica no es menor: Zambrano continúa involucrado en una causa por abuso sexual que aún se encuentra abierta. A pesar de ese contexto judicial, el club decidió incorporarlo para lo que resta de la temporada 2026, en medio de una campaña complicada que lo tiene en los últimos puestos del campeonato.
El defensor, que supo vestir la camiseta de la selección peruana y tuvo un paso marcado por altibajos en Boca, regresa así a la actividad oficial tras su salida de Alianza Lima, institución de la que se desvinculó en medio del escándalo. Su llegada no fue en soledad: también fue presentado Miguel Trauco, otro de los jugadores implicados en la misma denuncia.
La causa se remonta a enero de este año, tras un amistoso internacional disputado en Montevideo, y tiene como tercer involucrado a Sergio Peña, quien ya había retomado su carrera en el exterior. La denuncia fue radicada por una ciudadana argentina y atravesó distintas instancias judiciales entre Argentina y Uruguay, mientras los futbolistas negaron los cargos.
En este escenario, la decisión de Sport Boys de avanzar con las contrataciones no pasó desapercibida. Más allá de la necesidad deportiva, el club quedó envuelto en una controversia que excede lo futbolístico y reabre el debate sobre los límites, las responsabilidades y los mensajes que se transmiten desde el deporte profesional.
Así, Zambrano vuelve a ponerse los botines, pero con una carga que trasciende la cancha y lo mantiene bajo la lupa, en un caso que todavía está lejos de resolverse.