Vélez ganó en Córdoba, pero el verdadero show llegó después. Guillermo Barros Schelotto, fiel a su estilo frontal y sin rodeos, convirtió la conferencia de prensa en un descargo con destinatarios claros: el arbitraje, el VAR y una serie de fallos que, según su mirada, vienen castigando al Fortín desde hace tiempo.
“¿No estaba el del VAR hoy?”, lanzó el Mellizo apenas tomó el micrófono, marcando el tono de una conferencia que fue subiendo de temperatura. La frase no fue casual: el entrenador se refirió al planchazo de Fernando Alarcón sobre Matías Pellegrini a los cinco minutos de partido, una jugada que no fue sancionada y que terminó con el jugador de Vélez recibiendo dos puntos en la pierna. “La jugada es violenta. Está adelante del cuarto árbitro, del línea y el VAR está mirando. Recién lo terminaron de coser y fue debajo de la canillera”, disparó.
El enojo no fue solo por lo ocurrido ante Instituto. Barros Schelotto dejó en claro que el fastidio viene de arrastre. “De repente uno se cansa de todas las cosas que van pasando, que se suman y uno explota”, explicó, antes de enumerar situaciones del torneo pasado que, a su entender, perjudicaron a Vélez: un gol no cobrado ante Racing en la Libertadores, un penal ignorado frente a Argentinos Juniors y decisiones que, según él, siempre caen del mismo lado.
En medio de la bronca, el Mellizo también se permitió hablar de fútbol, aunque con evidente incomodidad. “Hoy el equipo jugó bien, estuvo bien parado. Le faltó fútbol porque es el primer partido, pero a través del juego llegamos al gol. No hacemos tiempo. ¿Por qué dieron dos minutos más después de los siete?”, cuestionó, otra vez apuntando a los detalles arbitrales.
El cierre fue casi un ruego, pero con tono firme. “Hablemos de fútbol. No quiero hablar más del árbitro, pero esto que no se repita. Juguemos al fútbol. El árbitro se puede equivocar mil veces, pero es siempre el mismo y en contra del mismo equipo”, sentenció.
Vélez arrancó el torneo con una victoria. El Mellizo, también: volvió a escena con una conferencia picante, de esas que no pasan inadvertidas y que prometen un campeonato tan caliente afuera de la cancha como adentro.