Cuando la mayoría ya piensa en el retiro, Fábio elige seguir atajando. A los 45 años, el experimentado arquero renovó su contrato con Fluminense por dos temporadas más y estirará su carrera profesional hasta diciembre de 2027, un registro casi inédito en el fútbol sudamericano de alto nivel.
La decisión no responde a un gesto simbólico ni a un premio por trayectoria. Su continuidad es consecuencia directa de su vigencia, liderazgo y rendimiento sostenido. Lejos de ocupar un rol testimonial, el guardameta sigue siendo una pieza clave dentro del plantel del Flu, tanto por lo que aporta bajo los tres palos como por su influencia puertas adentro.
Desde su llegada al club, Fábio ofreció seguridad, regularidad y temple en partidos de máxima exigencia. Su preparación física, la disciplina diaria y una mentalidad competitiva que se mantiene intacta fueron factores determinantes para que la dirigencia avanzara con la renovación, respaldada también por el cuerpo técnico.
En un contexto donde el fútbol privilegia cada vez más el recambio permanente y las apuestas a corto plazo, su continuidad marca una excepción. Llegar a los 47 años en actividad profesional no es casualidad: es el resultado de una carrera construida con hábitos rigurosos, adaptación constante y una lectura inteligente del juego moderno.
Para Fluminense, la extensión del vínculo garantiza estabilidad en el arco y refuerza una identidad basada en la experiencia y el carácter. Para Fábio, es una nueva oportunidad de seguir escribiendo capítulos de una trayectoria histórica, desafiando estadísticas, prejuicios y recordando que, cuando el rendimiento acompaña, la edad puede ser apenas un dato.