Hay carreras que no se miden solo en partidos o títulos, sino en la marca que dejan. Leonel “Piri” Vangioni anunció su retiro del fútbol profesional y le puso punto final a casi dos décadas dentro de una cancha, con una trayectoria atravesada por sacrificio, constancia y momentos de gloria.
El defensor nacido en Villa Constitución comunicó la decisión a través de sus redes sociales, donde eligió un tono íntimo y agradecido para despedirse. “Fui muy feliz y disfruté muchísimo de esta etapa”, escribió, antes de remarcar una idea que lo acompañó durante toda su carrera: “Me entregué por completo, di todo de mí por cada camiseta que me tocó vestir”.
En River vivió el pico más alto de su recorrido. Entre 2013 y 2016 fue una pieza clave del equipo de Marcelo Gallardo que volvió a poner al club en la cima del continente. En ese ciclo levantó seis títulos, cuatro de ellos internacionales, con la Copa Sudamericana 2014 y la Copa Libertadores 2015 como banderas de una época inolvidable para el mundo millonario. Incansable por la banda izquierda, el Piri se ganó un lugar en la memoria del hincha.
Ese rendimiento lo llevó a Europa, donde cumplió el sueño de vestir la camiseta del Milan. Luego, su carrera continuó en Rayados de Monterrey, club con el que también celebró títulos, antes de sumar una experiencia en Libertad de Paraguay y regresar al fútbol argentino.
Su historia empezó y tuvo un cierre simbólico en Newell’s. En el club rosarino disputó 209 partidos a lo largo de dos etapas y construyó un vínculo fuerte con la gente. El último capítulo como profesional lo escribió en Quilmes, donde jugó la temporada final antes de tomar la decisión definitiva.
Vangioni también tuvo su paso por la Selección Argentina, con tres presencias en amistosos entre 2009 y 2014. No logró continuidad, pero siempre fue considerado como una opción confiable por distintos cuerpos técnicos.
Tras el cierre del torneo, su última aparición en una cancha fue en la Copa Potrero 2025, defendiendo los colores de Barche y alcanzando los octavos de final. Sin anuncios rimbombantes ni despedidas forzadas, el Piri eligió bajarse en silencio.
Se va un futbolista que entendió el oficio desde el esfuerzo y el compromiso. Un campeón de América que cerró la banda izquierda y se llevó algo que no se compra: el respeto del fútbol y el cariño de la gente.