El Atlético de Madrid cumplió en un escenario históricamente incómodo y selló su clasificación a los cuartos de final de la Copa del Rey. Fue 1-0 ante el Deportivo de La Coruña en Riazor, en un partido que dominó durante largos tramos, que le negó el gol por la vía del palo y que terminó resolviendo gracias a la jerarquía individual de Antoine Griezmann.
Desde el arranque, el equipo de Diego Simeone asumió el protagonismo con una postura ofensiva clara, consciente de que el formato a partido único no dejaba margen para la especulación. El Deportivo, bien ordenado y con un plan defensivo sólido, apostó a resistir y a lastimar de contra. Ese duelo de estilos marcó el desarrollo del primer tiempo.
El Atlético generó las situaciones más claras. A los 11 minutos, Ruggeri estrelló un remate en el palo y encendió la primera alarma. Con el correr de los minutos, el dominio rojiblanco se sostuvo por las bandas y por la movilidad en ataque, con Julián Álvarez participando en la presión alta y en la circulación ofensiva. Sin embargo, la falta de precisión en el último pase y la firmeza del arquero Germán mantuvieron el marcador en cero.
El Deportivo también tuvo su oportunidad. A los 31, Cristian Herrera quedó de cara al gol, pero se encontró con una respuesta segura de Juan Musso, uno de los puntos altos del equipo madrileño. Antes del descanso, Griezmann volvió a rozar la apertura del marcador con un remate desde la frontal que también terminó en el palo, el segundo del Atlético en la noche.
El complemento mostró un inicio más equilibrado. El conjunto gallego adelantó líneas y volvió a inquietar con Herrera, otra vez bien controlado por Musso. Simeone movió el banco buscando mayor fluidez y, cuando el partido parecía encaminarse a un nuevo tramo de resistencia, apareció la diferencia.
A los 60 minutos, Griezmann se hizo cargo de un tiro libre cercano al área y ejecutó con precisión quirúrgica. El balón superó la barrera y se coló junto al palo, lejos de cualquier intento del arquero. Un gol de esos que rompen partidos cerrados y justifican jerarquías.
Con la ventaja, el Atlético administró el ritmo sin renunciar al control, mientras el Deportivo fue con lo que le quedaba en busca del empate. Hubo intentos, empuje y un final cargado de tensión, incluso con siete minutos de adición, pero el resultado no se movió.
El pitazo final confirmó el 1-0 y el pasaje del Atlético de Madrid a los cuartos de final. Una victoria ajustada en el marcador, pero sustentada en el dominio y en la eficacia en el momento clave, con participación argentina en puestos decisivos y la tranquilidad de haber superado una prueba incómoda en el torneo del KO.