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Domingo 15 de Febrero, Neuquén, Argentina
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"Confianza desalentada" por la falta de políticas adecuadas en el Poder Judicial

El inicio del año judicial en Neuquén vuelve a encender alarmas: fallas informáticas, reclamos reiterados del Colegio de Abogados y dudas sobre la modernización del sistema reabren el debate sobre prioridades, conducción y confianza pública en el servicio de justicia.

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Gustavo Mazieres asumió la presidencia del Tribunal Superior de Justicia de Neuquén, cargo que ejercerá hasta febrero de 2027.

Al finalizar el año 2025, en este espacio, compartimos una opinión profunda, reflexiva y preocupada sobre el eje de temas de interés en el Poder Judicial de Neuquén, y donde se ponía el foco. Fuimos críticos, confrontando lo que vimos como realidad de aquello que en lo comunicacional y lo gráfico, en portales y redes institucionales, se presentaba como logros de gestión. Nuestros comentarios y sugerencias generaron alguna molestia, como suele ocurrir, y algunos intentos débiles de dar explicaciones o intentar convencer con informes lo que la realidad no refleja.

Exhortamos entonces a las autoridades responsables, a revisar la mirada, a repensar donde se pondría en 2026 la energía y recursos institucionales. Y una vez más, la realidad inmediata nos da la razón. A poco del reinicio de la actividad judicial en la provincia,  luego del transcurso de la cómoda para  algunos privilegiados feria de verano que paraliza el servicio de justicia durante todo el mes, conocimos una dura presentación del Colegio de Abogados de la Ciudad de Neuquén, firmada por todo el Consejo Directivo presidido por Marcelo Iñiguez, que puso de relieve la preocupación por las fallas recurrentes en los servicios informáticos del Poder Judicial.

Varias cuestiones llaman la atención en esa presentación, empezando por destacar que se menciona que ponen en conocimiento tal preocupación “una vez más” como si varias antes ya hubieran expresado algo similar sin respuesta adecuada o tranquilizadora al menos.

Esto nos lleva a preguntarnos si las autoridades del Poder Judicial están escuchando lo suficiente y con la debida atención e interés los comentarios de la representación de los abogados locales. Me permito la duda, a partir de la mención de los propios abogados que señalan acudir “nuevamente” con esa crítica y preocupación. En segundo lugar, la nota afirma que está motivada en múltiples reclamos de matriculados durante el mes de enero. Y cierre la nota con una lapidaria conclusión de que la fragilidad en los sistemas y las fallas constantes desalientan la confianza de la comunidad en las políticas públicas de modernización que lleva adelante el Poder Judicial provincial.

A propósito del título de esta editorial:  son los propios abogados que actúan ante la justicia los que califican que las fallas recurrentes y la falta de respuesta afectan la confianza pública. Muchos puntos de coincidencia entre esta presentación tan severa con varios de los pasajes de la editorial que compartimos en diciembre pasado. Nada ha cambiado, al parecer. A veces parece que molestan las expresiones que vertimos hay personas que en forma directa o indirecta me hacen llegar explicaciones, justificaciones o sugerencias de no profundizar en algunos temas.

¿Pero saben qué? La necesidad de ser libres al expresarnos es requisito esencial de la libertad con la que debemos vivir en un contexto democrático auténtico y respetuoso de derechos. No se puede pensar en una convivencia en paz, respetuosa de derechos, si no partimos del reconocimiento de la libertad absoluta de expresarnos de hacernos escuchar, de criticar y de aportar, de hacer conocer nuestra visión sobre la sociedad en la que vivimos. Y el servicio de justicia, como tantas veces hemos dicho, debería ser mucho más de lo que muestra.

Es mucho más lo que necesitamos como ciudadanos de ese servicio de justicia. No critico personas ni ideologías. Hago notar las ocasiones en las que no se cumplen las funciones o cuando se usan los espacios de poder para hacer marketing y difusión colorida en lugar de ser honestos y decir la verdad de las situaciones. Esta semana, a días de esa nota del Colegio de Abogados con semejante crítica y alerta, supimos de la asunción formal de las autoridades del Poder Judicial que en rigor continúan como venían desde el año pasado, en la Presidencia el Doctor Gustavo Mazieres y en la Presidencia Subrogante el Doctor Evaldo Moya, que además está a cargo del área de Modernización me han dicho.

No debe hacer sido indiferente comenzar el año 2026, el mes de febrero, y brindar juramento para un nuevo mandato, con esta crítica tan severa del Colegio de Abogados imagino. Pero para nuestra sorpresa, la página institucional del Poder Judicial ha difundido algunas fotografías acompañadas de un texto que renueva los ejes de trabajo para el año, insistiendo en trabajar por una justicia más cercana, moderna y accesible, con mirada federal.

Al parecer eso no estaría funcionando o al menos la tecnología necesaria para que eso sea posible, no estaría con las condiciones de confiabilidad que los abogados creen mínimas indispensables. Y se suma ahora, como el gran desafío del Poder Judicial, la necesidad de organizar e implementar lo necesario para la puesta en marcha del nuevo código procesal Civil y Comercial de la provincia que agilizaría los procesos y permitiría que se brinden las respuestas judiciales a las personas, en menor tiempo

¿Y esa implementación de nuevo código procesal civil y comercial se hará a partir de esta complicada situación en los sistemas informáticos que ponen de relieve los Abogados? Si es verdad el diagnóstico alarmante contenido en la nota del 4 de febrero del Colegio de Abogados de Neuquén, ¿se estará en condiciones de ir a una etapa superior de uso y aplicación de tecnología y comunicación?

Si hoy están mal –y parece que no lo notan o al menos no dan respuesta a los planteos de los Abogados- ¿el futuro con mayor exigencia de tecnología será mejor?  ¿Contamos hoy con evidencia para estar tranquilos como comunidad que la conducción del Poder Judicial tiene la mirada y piensa en las acciones adecuadas?

Siempre se puede acudir a conformar una “Comisión” y derivarles el problema o las responsabilidades a otros me dicen que ya están en ese camino en el Tribunal Superior de Justicia. Y en todo este contexto, que nos obliga a releer nuestra editorial de cierre del año 2025, parece que los modos y estilos se están poniendo algo menos diplomáticos en el Tribunal Superior.

Parece que la situación y la exposición de críticas está transformando algunos humores y hay situaciones que antes fluían consensos que se construían unanimidades que se alcanzaban pero que ahora empiezan a distanciarse y a mostrarse algo lejanas. Es que las situaciones de crisis muestran las temperamentos las moderaciones los temples hacia el interior y hacia el exterior.

Inevitable vincular estas reflexiones con lo que compartimos en diciembre pasado: los liderazgos no vienen con los cargos ni con el mero ejercicio de la función,  sino que se debe construir, legitimar, fortalecer y sostener en el tiempo. Esos deberían ser los objetivos de las personas que ocupen cargos con responsabilidad, en espacios de enorme impacto como el Poder Judicial.

El año en curso presenta desafíos muy superiores a los que visualizamos en nuestros comentarios de cierre de 2025. El servicio de justicia no ha comenzado bien el año para nada con profunda crítica y reproches de la organización de abogados. Es momento de reflexionar en conciencia si las personas a cargo tienen la disposición necesaria al diálogo, a la escucha, a la construcción compartida, para que el nuevo desafío y los ejes pendientes del año pasado, tengan alguna posibilidad de concreción.

Porque no es posible pensar en un Poder Judicial que se pierda y diluya en propaganda de lo que dice que va a hacer o en informes coloridos de lo que dice que hizo pero que la comunidad no percibió en absoluto como mejora de sus necesidades de atención. “Confianza desalentada”, como han sentenciado los Abogados al calificar el servicio de justicia. Ese parece ser el concepto actual y futuro si no vemos un cambio enérgico de timón en la conducción.

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