El gobernador Alberto Weretilneck revisa su tablero político. Es consciente que sigue siendo el dirigente con mejor imagen en la provincia, pero enfrenta un dilema: su figura personal conserva respaldo, pero su gestión se ubica por debajo de la media y más de la mitad de los rionegrinos manifiesta intención de cambio para 2027. Discurso de época.
La derrota en las legislativas de medio término del 26 de octubre lo dejó sin representación a nivel nacional en el Congreso. Lo que implica una negociación por fuera de los votos que necesita el gobierno de Javier Milei para las leyes que impulsa. Encima, el provincialismo que proclama ya no juega cómodo, sino que los movimientos deben ser a la defensiva ante el crecimiento de dos frentes antagónicos pero que representan la polarización nacional.
Es un secreto a voces que las elecciones provinciales serán entre marzo y abril de 2027, para evitar cualquier interferencia de la política nacional y quedar preso de una grieta que ya dejó a Juntos fuera del Congreso.
El escenario opositor
Aníbal Tortoriello emerge como el opositor con mejor imagen y ahora suma la alianza con Javier Milei, que en Río Negro ostenta más del 53% de aceptación. Una combinación que amenaza con capitalizar el deseo de cambio. Y con la cuestionada Lorena Villaverde alejada de cualquier posibilidad de restarle poder al empresario ex intendente de Cipolletti dentro de LLA.
El peronismo, por su parte, mostró unidad en el Congreso partidario, donde la familia Soria volvió al liderazgo del PJ y María Emilia lanzó su campaña a gobernadora. Su imagen positiva la posiciona como contendiente seria, aunque el apellido arrastra contrastes: su hermano Martín figura entre los peores evaluados. El dilema que se plantea es quien seguirá la cadena de mando en Roca, Martín en el senado, ella candidata a gobernadora. Algo está claro, los Soria nunca ceden sus votos a alguien con otro apellido.
En la misma reunión partidaria que cerró con agite y recuerdo de su padre, el ex gobernador asesinado Carlos Soria, habló de provincialismo. El discurso pretende evitar cualquier cuestionamiento por su pasado kirchnerista y la pesada mochila que significa en estos tiempos.
Los frentes abiertos del oficialismo
El gobierno provincial enfrenta varios temas urgentes puertas adentro y también con la Casa Rosada. En este último aspecto, la Ley 80/20 de empleo local que Nación busca eliminar, lo que pone en riesgo la garantía de trabajo rionegrino en el megaproyecto Vaca Muerta Oil Sur o en el gasoducto para la exportación de GNL. Weretilneck reafirmó la vigencia de la ley y ordenó reincorporaciones de trabajadores locales.
El paquete fiscal 2026 también significa un desafío. El gobernador convocó a sesiones extraordinarias para debatir presupuesto y baja de tributos. La oposición acusa de demagogia, pero el oficialismo defiende la medida como alivio para el bolsillo. También significa un acercamiento al sector libertario que reclama en la provincia políticas similares al discurso de Milei.
Además debe acordar con los gremios. Asumió la nueva conducción de UnTER, con Laura Ortiz al frente, y desde el primer día prometió paros si no hay paritarias. Puso en duda el comienzo del ciclo lectivo. ATE y SiTraJur también presionan por negociaciones antes de fin de año.
El gabinete y la ausencia de Pesatti
Esta semana Weretilneck reunió a su gabinete y pidió dejar atrás los resultados electorales. Prefirió evitar las culpas individuales y optó por un llamado a trabajar con más cohesión. Esta semana llega el gurú Derek Hampton para fijar ideas y proyección. La ausencia del vicegobernador Pedro Pesatti volvió a marcar la distancia entre ambos: marginado de la candidatura a senador, hoy se muestra con sus viejos compañeros, alimentando rumores de ruptura.
Así las cosas el gobernador intenta relanzar el provincialismo con intendentes, sindicatos y un discurso más pragmático hacia Nación. El desafío es doble: sostener su liderazgo personal y traducirlo en resultados de gestión que convenzan a una ciudadanía cada vez más exigente. A poco más de 15 meses para las elecciones provinciales, el oficialismo se defiende en un escenario donde el peronismo otrora kirchnerista y los libertarios ya juegan creídos de una aparente ventaja.