La emblemática fabricante argentina de termos Lumilagro, fundada en 1941, dejó de producir vidrio en su planta de Tortuguitas, marcando un golpe significativo para la industria nacional. La empresa apagó sus hornos luego de enfrentar una caída del 50% en las ventas, una situación que provocó la desvinculación de 170 trabajadores en los últimos dos años.
De acuerdo a fuentes gremiales, la plantilla de empleados se redujo de 220 en 2022 a apenas 50 en la actualidad, tras retiros voluntarios y despidos. Este ajuste refleja el impacto profundo que tuvo la crisis del sector manufacturero y la apertura comercial en la continuidad del negocio.
El cambio en el modelo productivo es radical: mientras que antes Lumilagro fabricaba sus tradicionales ampollas de vidrio localmente, ahora estas piezas provienen de India y Vietnam, y la mayor parte de los termos de acero, segmento que ha crecido en los últimos años, se importan directamente desde China.
En la planta de Tortuguitas, la producción se limitó a una pequeña fabricación de termos de acero, enfocándose principalmente en la personalización y decoración de productos. La empresa apuesta a un nicho que no pueden cubrir las importaciones masivas: la serigrafía de termos y botellas con escudos de clubes de fútbol y personajes infantiles, buscando atraer a un público más joven.
La empresa justifica esta transformación señalando que la combinación de una caída del 50% en el consumo interno, junto con la competencia de productos importados y el contrabando, hizo inviable mantener la fabricación de vidrio en el país.
El ritual del mate, tan arraigado en la cultura argentina, ahora se sirve con termos que tienen cuerpo local pero alma extranjera, reflejo de una industria que intenta reconvertirse para evitar el cierre definitivo. Lumilagro busca así mantener su presencia en el mercado aunque con un modelo muy diferente al histórico.