La denuncia por acoso y abuso sexual contra Julio Iglesias volvió a sacudir al mundo del espectáculo y abrió una serie de repercusiones inesperadas. En ese contexto, Marcela Tauro decidió contar una experiencia propia que hasta ahora había permanecido en un segundo plano y que, a la luz de las acusaciones actuales, cobra otra dimensión.
Al comenzar, la periodista dejó en claro que no se trató de una situación aislada ni improvisada. “Es verdad lo que dice Elena. En otra época lo tomábamos con humor o no podíamos decir nada, pero hoy viendo las imágenes de Susana (Giménez) por ejemplo, a mí me pasó. Estuve tres días en el mismo hotel en San Pablo. Dos notas le hice a él, dos viajes hice”, relató, ubicando el episodio en tiempo y lugar.
Luego, avanzó sobre los detalles. La primera entrevista, explicó, se realizó en un vuelo y transcurrió sin inconvenientes. La segunda ocurrió en Brasil, con una agenda ajustada y un clima distinto. “Una en el avión con él, que no tuve problemas. La segunda me mandan a hacerle una nota en San Pablo, él se iba y nos dijo ‘tengo una hora para hacer la nota’... y cuando termina la nota, me agarra a mí y me da un pico... ‘la foto es esta’”, recordó, describiendo una secuencia que entonces quedó naturalizada.
El momento más incómodo con Julio Iglesias llegó inmediatamente después. “Me sentó en su falda y me dio un pico”, dijo Marcela Tauro, aludiendo a un gesto que, en ese contexto laboral, la dejó expuesta y sin margen de reacción. No habló desde el enojo, sino desde una incomodidad que recién hoy puede nombrar con claridad.
La periodista también explicó por qué, en ese momento, la situación no derivó en una denuncia ni en un conflicto público. “Yo era joven, me incomoda... Con todas las periodistas de Gente había hecho lo mismo.. Era otra época y yo se lo permití porque lo importante era la nota”, expresó, dejando al descubierto las reglas implícitas de un ambiente donde el trabajo solía imponerse por sobre el malestar personal.
Lejos de plantearlo como un hecho excepcional, Marcela Tauro amplió el foco y señaló que ese comportamiento era reiterado. “Era su modo de actuar, no había sido conmigo solamente. Con varias personas sucedió lo mismo, las sentaba en la falda”, afirmó, enlazando su experiencia personal con las denuncias que hoy pesan sobre el cantante.
El peso de su testimonio no está solo en el recuerdo, sino en el contexto en el que decide compartirlo. La denuncia contra Julio Iglesias funcionó como disparador para revisar situaciones que durante años quedaron minimizadas. No como una reacción tardía, sino como una forma de aportar un relato propio a una acusación que hoy ocupa el centro del debate.