La casa de Gran Hermano: Generación Dorada fue escenario de uno de los relatos más conmovedores de la temporada cuando Jenny Mavinga decidió compartir su historia frente a sus compañeros. La participante, que ya se perfila como una de las figuras más fuertes del reality, sorprendió al contar el drama que arrastra desde su niñez y que marcó su carácter.
“Yo me llamo Jenny Mavinga, nací en Centroáfrica, muy lejos de acá”, comenzó diciendo con serenidad. Pero rápidamente la emoción se apoderó de ella al recordar el hecho que cambió su destino para siempre: “La muerte de mi mamá cambió mi vida rotundamente. Mi mamá murió cuando yo tenía cuatro años”, expresó con la voz entrecortada.
Sin esa figura materna, su infancia estuvo atravesada por el abandono y el dolor. “No conozco el amor de familia. A los siete años fui secuestrada por mi tía materna. Me maltrató como una hija de pu..., no sé por qué”, reveló, dejando en shock a sus compañeros en Gran Hermano. El silencio en la casa fue total.
La herida emocional sigue latente. “Yo sé que en esta vida nunca voy a saber lo que es el amor familiar, y a mí eso me duele. A veces digo: necesito un abrazo de una madre”, confesó Jenny Mavinga, mostrando su costado más vulnerable. Su testimonio rápidamente generó repercusión entre los seguidores del programa.
Lejos de quedarse en el dolor, tomó una decisión radical en plena adolescencia. “Yo dije ‘voy a cambiar eso’. Me fui a la calle, me fui a trabajar de moza a los 15 años y hace 23 años que estoy acá. Vine a los 17 años porque me enamoré de un argentino”, contó sobre su llegada al país.
En Argentina formó su propia familia. “Vine con él, me casé, tuve mis dos hijas que tienen 14 y 11 años; y son todo mi mundo. Estuve 13 años casada, me separé y a los tres meses conocí a mi actual novio”, relató. Además, construyó su camino laboral: “Tengo mi peluquería en La Plata, es muy conocida. Soy peluquera completa, soy especialista en pelo postizo”.
Su ingreso a Gran Hermano: Generación Dorada tiene una meta concreta. “Me voy a meter a Gran Hermano para cumplir mi sueño: tener mi habitación con todo mi placard… y que mis hijas tengan cada una su habitación. Por eso estoy acá. Así que disculpen, voy a ganar”, lanzó con determinación.
Y cerró con una frase que define su espíritu: “Toda mi vida luché para cambiar mi historia. Mientras tenga las dos manos, los dos pies y los dos ojos, voy a seguir luchando para ser quien quiero ser yo”. La historia de Jenny Mavinga ya es una de las más impactantes de Gran Hermano.