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Miércoles 04 de Marzo, Neuquén, Argentina
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Lucrecia Martel recupera la memoria indígena en Tucumán desde la Justicia en el documental "Nuestra tierra"

La directora argentina explora el juicio por el asesinato de un líder indígena y el despojo territorial en Tucumán, mostrando las fracturas históricas que atraviesan al país y la resistencia de las comunidades originarias.

Por Redacción

Miércoles, 04 de marzo de 2026 a las 09:50
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Nuestra tierra: Lucrecia Martel y la memoria indígena en Tucumán

En 2025, Lucrecia Martel dio un giro en su carrera al dejar de lado la ficción para presentar "Nuestra tierra", un documental que se sumerge en las complejas heridas históricas de Argentina. La película parte del juicio celebrado en 2018 por el asesinato de Javier Chocobar, un líder de la comunidad indígena Chuschagasta, ocurrido casi una década antes en Tucumán.

La cámara se mantiene en la sala de audiencias, donde la tensión y el encierro se sienten palpables. Sin embargo, esta escena no marca el final sino el comienzo de un relato más profundo. Los testimonios de los acusados –un terrateniente y dos ex policías– abren la puerta para examinar la disputa por la tierra que subyace al caso. La mirada se traslada entonces al territorio en cuestión, mostrado a través de planos aéreos que revelan su importancia como un testigo silenciado por la historia.

Un cambio de paradigma en la estructura narrativa

Martel evita la estructura típica del true crime y construye un mosaico narrativo que combina archivos judiciales, registros amateurs del crimen, fotografías familiares y recreaciones para el juicio. Este montaje fragmentado genera una tensión constante entre el drama particular y el contexto histórico más amplio de siglos de despojo territorial.

El documental trasciende la narración de un homicidio para mostrar cómo el sistema legal argentino, heredero del colonialismo, legitima títulos de propiedad que consolidan el despojo de comunidades indígenas. El lenguaje jurídico se presenta como un mecanismo de exclusión, mientras la comunidad Chuschagasta sostiene su identidad frente a la negación sistemática.

Lejos de ofrecer respuestas definitivas, Nuestra tierra evidencia la persistencia de una comunidad que resiste a estructuras de poder que intentan invisibilizarla. Así, la obra de Martel dialoga con una memoria colectiva marcada por el expolio y reafirma su compromiso con las grietas sociales que atraviesan Argentina.

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