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Miércoles 18 de Febrero, Neuquén, Argentina
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Morena Rial sorprendió con una imagen desde la cárcel y un guiño a su salida

Desde la Unidad 51, una videollamada mostró a Morena Rial con símbolos que reavivan versiones sobre su libertad.

Por Redacción

Miércoles, 18 de febrero de 2026 a las 11:05
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Una cinta roja, una “V” frente a cámara y un emoji de la Estatua de la Libertad detrás: esa combinación reactivó el ruido alrededor de Morena Rial. La escena apareció en una captura tomada durante una videollamada desde la Unidad 51 de Magdalena, donde la mediática sigue detenida mientras su situación judicial entra otra vez en zona de definición, con expectativa y cautela.

La imagen la difundió Alejandro Cipolla apenas volvió al país, y la presentó como un gesto personal. "Salió videollamada con Morena Rial, mi primera llamada en suelo argentino". El posteo se volvió combustible porque no fue una foto vieja ni un recuerdo, sino un contacto en tiempo real que dejó a la vista el presente del encierro, sin filtros ni edición.

En la captura, ella no mira al costado ni se esconde: se muestra de pie, con el pelo suelto y un top gris, y marca la seña de “amor y paz” con los dedos. Ese detalle cambió el tono de la conversación, porque mezcla calma con desafío, como si quisiera controlar el relato aun desde adentro.

Lo que más llamó la atención, igual, no fue el look sino los símbolos. Morena Rial lleva una cinta roja en la muñeca izquierda, asociada a amuleto contra la envidia, que apareció bien visible y apretada. Y la pequeña Estatua de la Libertad, colocada detrás, sumó una lectura obvia: deseo de salida, guiño, o simple esperanza puesta en un objeto.

Después llegó el remate emocional, corto y directo. La detenida reposteó la captura y le respondió a Cipolla: "Te amo". Ese ida y vuelta reforzó que, aunque hoy su defensa esté en manos de Martín Leiro, el abogado sigue orbitando como figura de confianza, y cada intervención suya empuja el termómetro mediático, incluso con gestos mínimos.

Por ahora, en el expediente no hay anuncio público de un cambio inmediato, y el entorno mantiene cautela por lo que viene. Aun así, cada señal que sale del penal se interpreta como pista, sobre todo cuando mezcla gestos, amuletos y símbolos. Con Morena Rial bajo la lupa, el detalle mínimo alcanza para disparar lecturas, rumores y apuestas.

La última imagen que quedó flotando no es la de un comunicado judicial, sino la de una pantalla: una mujer encerrada que levanta dos dedos, con una estatua diminuta detrás, quieta. No confirma nada, pero tampoco suena inocente. Y en ese espacio entre lo que se sabe y lo que se desea, crece la tensión.

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