La viralización de un video grabado en un estadio de Turquía volvió a ubicar a la China Suárez en el centro de la polémica. En las imágenes se ve a Magnolia, su hija menor, siendo zamarreada por un guardaespaldas durante un evento deportivo, una escena que despertó preocupación y críticas en redes sociales. El episodio ocurrió en una cancha del Galatasaray y rápidamente generó un fuerte impacto mediático.
La niña, fruto de la relación entre la China Suárez y Benjamín Vicuña, aparece siendo tomada de manera brusca por personal de seguridad mientras el entorno continúa su marcha. Lo que más llamó la atención fue que, según los usuarios, la actriz no reaccionó ante la situación. Esa falta de intervención fue interpretada por muchos como una señal de desconexión o descuido.
En medio del revuelo, la psicóloga e influencer Florencia Rodríguez aportó una mirada distinta y más profunda sobre el presente de la actriz. A partir de recientes declaraciones públicas, la especialista puso el foco en el llamado duelo migratorio, un proceso emocional que atraviesan quienes se mudan de país y dejan atrás su vida anterior.
Días antes del video, la China Suárez había contado en Puro Show cómo vive su nueva etapa en Estambul junto a Mauro Icardi. “Siempre fui muy desapegada, pero una cosa es decirlo y otra es vivirlo. La comida es muy distinta, el idioma es muy distinto, pero creo que es parte de todo eso. Yo sigo maravillada con Turquía”, expresó la actriz.
A partir de esas palabras, Florencia Rodríguez analizó: “Muchos se olvidaron que, más allá del ruido mediático, ella está transitando un proceso migratorio, que es muy difícil. Ella todavía no es consciente de lo que perdió, y eso es esperable”. La frase resonó con fuerza y fue leída como una posible explicación a ciertas actitudes.
La especialista también marcó el costado positivo del cambio: “Hoy pesa más el beneficio de emigrar y el anonimato que las desventajas. Cuando uno emigra, se vuelve anónimo, nadie conoce tu historia y eso permite empezar de cero con otra identidad”. Sin embargo, advirtió que ese alivio inicial no elimina las pérdidas.
Mientras tanto, el video de Magnolia siguió multiplicándose en redes sociales. Los comentarios fueron contundentes y apelaron directamente a Benjamín Vicuña: “¡Vicuña, hacé algo! Así, no”, “Pobre Magnolia, estaría mejor con su padre”, y “A mi hija la agarrás así y es lo último que hacés”, fueron solo algunos de los mensajes.
El episodio volvió a poner bajo la lupa a la China Suárez, a Mauro Icardi y a Benjamín Vicuña, y reabrió un debate sensible sobre la responsabilidad adulta, la exposición de los hijos y los efectos emocionales de una vida atravesada por la fama, los cambios abruptos y las decisiones que no siempre muestran su costo real.